Washington, Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para suspender temporalmente varias sanciones contra Rusia, incluidas restricciones y aranceles contemplados en la ley Graham, una norma aprobada recientemente por el Congreso de Estados Unidos.

La decisión, justificada por la Casa Blanca por razones de “interés nacional” o “seguridad nacional”, llega en medio de un nuevo deterioro en la relación con el presidente ucraniano Volodimir Zelensky y después de un acuerdo sobre la compra de diésel ruso anunciado a inicios de octubre.

La medida golpea uno de los principales instrumentos de presión que Washington había aprobado contra Moscú. Además, abre un nuevo frente político por su impacto en la guerra en Ucrania, en los precios de la energía y en la relación entre Estados Unidos, Rusia y sus aliados europeos.

¿Qué fue lo que suspendió Trump?

De acuerdo con el decreto publicado por la Casa Blanca, Trump eximió la aplicación de las “sanciones, restricciones y derechos de aduana” previstos en el Graham Act. Esa legislación, promulgada a mediados de septiembre e impulsada por el senador republicano Lindsey Graham, buscaba endurecer la presión sobre el sector energético ruso.

La ley contemplaba medidas contra la llamada flota fantasma rusa, así como acciones dirigidas contra Vladimir Putin y otros altos funcionarios rusos. También daba al presidente estadounidense la facultad de imponer aranceles de hasta 100 por ciento a los cinco principales países importadores de gas y petróleo rusos, entre ellos China e India.

La exención firmada por Trump frena, al menos por ahora, la entrada en vigor de ese nuevo paquete. Desde Moscú, Kirill Dmitriev, asesor del Kremlin para cooperación económica internacional, calificó la suspensión como un momento “importante” e “histórico”.

Acuerdo detona crisis con Ucrania

El movimiento de Trump ocurre después de que a principios de octubre anunciara un acuerdo comercial con Vladimir Putin para levantar sanciones y permitir que Estados Unidos importe grandes cantidades de diésel ruso. Ese fue el detonante inmediato de la nueva crisis con Kiev.

Zelensky afirmó que la exención de sanciones “recompensa” y “alienta” a Putin. En un mensaje público, sostuvo que una pausa en la presión económica y las “recompensas financieras” para el presidente ruso solo lo animan a continuar la ofensiva militar. También advirtió que el acuerdo sobre diésel podría ser apenas “una primera etapa” de un alivio más amplio a Moscú.

El trasfondo político también pesa en Washington. Según la información disponible, Trump enfrenta descontento interno por los precios de la energía de cara a las elecciones de medio mandato y ha mostrado molestia por los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

Reacción de Zelensky y el costo para Europa

La decisión estadounidense llega cuando Ucrania intenta asegurar más respaldo de sus socios europeos. Reunido en Bruselas con líderes de la Unión Europea, Zelensky pidió recursos adicionales para sostener la defensa de su país frente a la invasión rusa.

El mandatario ucraniano aseguró que la guerra costará 155 mil millones de euros el próximo año y que Kiev necesita al menos 70 mil millones de euros adicionales por parte de sus aliados europeos. El presidente francés Emmanuel Macron respondió que aún es pronto para fijar una cifra definitiva, aunque insistió en que Europa no abandonará a Ucrania.

La presión sobre Kiev ocurre en un momento delicado: tras más de 4 años y medio de invasión a gran escala, Ucrania enfrenta una intensificación de bombardeos rusos, escasez de misiles interceptores y dudas sobre la fiabilidad del apoyo estadounidense.

Dudas sobre el apoyo de Washington

La ley Graham era vista por Ucrania como una herramienta clave para aumentar el costo económico de la guerra para Rusia. Zelensky la había descrito previamente como un instrumento “extremadamente poderoso” para empujar a Moscú hacia la paz.

Sin embargo, la relación entre Washington y Kiev se ha tensado aún más en semanas recientes. Ucrania también ha expresado preocupación por restricciones en el uso de servicios satelitales de SpaceX, la empresa de Elon Musk, de los que depende en parte para comunicaciones y operaciones militares.

Con la suspensión de las nuevas sanciones, la señal política cambia: Estados Unidos reduce presión económica sobre Rusia justo cuando Ucrania reclama más apoyo militar y financiero. Para los lectores, el punto central es claro: la decisión de Trump no solo modifica la política de sanciones, también puede influir en el costo de la energía, en el respaldo occidental a Kiev y en el rumbo de la guerra.

Fuente: Tribuna del Yaqui