Kiev, Ucrania.- La nueva fricción entre Donald Trump y Volodimir Zelensky volvió a tensar la relación entre Estados Unidos y Ucrania. El presidente estadounidense calificó como una “vergüenza” que Kiev retomara los ataques contra refinerías rusas y aseguró que le resulta “más difícil” trabajar con Zelensky que con Vladimir Putin.
El detonante fue la decisión anunciada por Zelensky de dar por terminada la pausa en los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas. En entrevista con el Financial Times, el presidente ucraniano dijo que el alto al fuego quedaba “levantada”, en desafío a un anuncio previo de Donald Trump sobre una supuesta tregua energética para la que Moscú no había dado su acuerdo.
¿Qué dijo Trump sobre los ataques?
En declaraciones a Newsmax, Trump afirmó: “Pienso que es una vergüenza” al referirse a la reanudación de los bombardeos ucranianos sobre refinerías en Rusia. También sostuvo que “hay muchos otros objetivos” posibles y lanzó una crítica directa a Zelensky: “Pienso que es más difícil trabajar con Zelensky que con Putin”.
El mandatario estadounidense añadió que, a su juicio, todo lo que hace Zelensky “es hacer subir los precios mundiales del petróleo“. Insistió además en que golpear refinerías de diésel “no le hace ningún favor al mundo” y remató con otra descalificación: “Zelensky no es para nosotros el tipo correcto para encontrar un acuerdo”.
Según la cobertura citada, Trump hizo estos comentarios sin mencionar los ataques de Vladimir Putin contra plantas de energía de Ucrania, un punto que alimentó la molestia en Kiev y entre varios gobiernos europeos.
¿Por qué Europa respaldó a Zelensky?
Las declaraciones de Trump llegaron en un momento de creciente inquietud en Europa por la continuidad del apoyo estadounidense a Ucrania. El endurecimiento del tono desde Washington reactivó el respaldo político de líderes europeos a Zelensky, en medio de dudas sobre si Estados Unidos mantendrá su ayuda a Kiev o incluso favorecerá posiciones más cercanas a Rusia.
La tensión no es nueva, pero escaló con la discusión sobre los ataques a la infraestructura energética rusa y con la percepción de que la Casa Blanca presiona más a Ucrania que al Kremlin. Para varios aliados europeos, el episodio refuerza la necesidad de sostener a Kiev frente a la invasión rusa y de reducir la dependencia estratégica de las decisiones de Washington.
Fuente: Tribuna del Yaqui
