Ciudad del Vaticano, Roma.- Los menores ingresados en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli hicieron llegar misivas de apoyo al Papa León XIV para expresarle sus deseos de mejora y relatarle sus vivencias frente a la enfermedad.
Entre ellos se encuentra Angelo, un niño de siete años oriundo de Taurisano (provincia de Lecce), que estuvo internado 36 días en el décimo piso, exactamente el mismo nivel que ocupó el Pontífice. Tras someterse a una intervención quirúrgica en la cabeza, el pequeño escribió:
Mi mamá y yo rezamos por ti todas las noches. Te deseo una buena recuperación”.
El mensaje, dado a conocer por la oficina de prensa vaticana, incluyó un dibujo colorido con un árbol, un prado, aves volando y un gran sol amarillo entre nubes.
Cartas enviadas al Papa desde las salas pediátricas de Gemelli
Los niños de la unidad de oncología pediátrica manifestaron su solidaridad con el Papa León XIV. Para estos pequeños pacientes, la hospitalización del Pontífice transformó su vivencia personal de terapias y dependencia clínica en un punto de conexión directa con la máxima autoridad de la Iglesia católica.
A estas muestras de apoyo se sumó María Graziela, madre de Eleonora, una niña que concluyó con éxito su tratamiento en las áreas de neurocirugía y oncología infantil. De ascendencia italochilena, María Graziela expresó que “la fe mueve montañas” y atribuyó la sanación de su hija a la intercesión de San Francisco de Asís, la Virgen de Fátima y el Arcángel Rafael.
“Papa León, nuestras oraciones son para ti. Que Dios, la Santísima Virgen y los ángeles custodios te protejan siempre”, escribió.
La enfermedad y las ilusiones en pausa de Giorgia
A sus 18 años, Giorgia redactó su misiva en inglés, idioma al que dedicó años de estudio. En el texto relató cómo la dolencia quebró la autonomía que había logrado forjar, obligándola a suspender sus metas personales para enfocarse en su recuperación.
Siempre fui muy independiente, así que me costó mucho pasar de confiar solo en mis propias fuerzas a tener que depender de los demás”, expresó.
Asimismo, la joven indicó que este proceso le enseñó a valorar la atención médica, el respaldo de sus seres queridos y le infundió la vocación de salvar vidas al igual que los profesionales que la trataron. Giorgia reconoció que la enfermedad transformó su físico y su mentalidad, haciendo que “las cosas que antes daba por sentadas cobren valor”.

Cartas desde el Gemelli al papa León XIV: la emotiva muestra de apoyo de los niños hospitalizados
Al enterarse por televisión de que el Papa León XIV estaba internado, sintió una profunda empatía al compartir una vivencia semejante. Antes de caer enferma, la joven era una apasionada viajera que había recorrido ciudades como Los Ángeles, Londres, Dublín y Granada.
Fuente: Tribuna del Yaqui
