Kiev, Ucrania.- Ucrania reanudó este jueves 15 de octubre los ataques contra refinerías rusas y dio por terminada la llamada tregua energética anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, aseguró que Kiev dejó de acatar esa pausa porque Rusia siguió lanzando ataques con misiles y drones, incluso contra infraestructura eléctrica, pese al anuncio de Washington.

El movimiento tuvo una consecuencia inmediata: un ataque contra una refinería en la región rusa de Riazán, a unos 200 kilómetros de Moscú, propiedad de la petrolera estatal Rosneft.

Esa instalación representa casi el 5 por ciento de la producción de las refinerías rusas y ayuda al abastecimiento de la capital rusa, por lo que el golpe tiene impacto operativo y político.

“Se ha levantado la prohibición. Se acabó”, dijo Zelensky en una entrevista con el Financial Times, al explicar que Ucrania ya no mantendrá la restricción que había observado desde que Trump anunció el alto al fuego sobre objetivos energéticos.

¿Qué pasó en Riazán y por qué importa?

El gobernador regional, Pavel Malkov, informó en Telegram que un ataque importante con drones ucranianos provocó un incendio en la refinería de Riazán y que los servicios de emergencia acudieron al lugar mientras se evaluaban los daños.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que entre las 04:00 y las 07:00 hora local Ucrania lanzó un “ataque masivo” contra la instalación. Según Moscú, sus fuerzas interceptaron y destruyeron 4 misiles de crucero de largo alcance Flamingo y 69 drones de ala fija.

Además del ataque a la refinería, la ofensiva coincidió con una operación ucraniana contra un aeródromo en la región rusa de Vorónezh, donde, según el Ejército ucraniano, fueron alcanzados seis cazabombarderos Su-34.

La refinería de Riazán no es un objetivo menor. Además de su cercanía con Moscú, forma parte de la infraestructura que sostiene el suministro de combustibles en Rusia.

Kiev ha utilizado en los últimos meses drones de largo alcance para atacar refinerías y nodos logísticos rusos, una estrategia que, según Ucrania, responde a casi 5 años de bombardeos constantes por parte de Moscú y que ya ha provocado escasez de combustible en territorio ruso.

¿Por qué Zelensky rompió la tregua?

La decisión de Kiev ocurre después del anuncio de Trump sobre una tregua energética entre Rusia y Ucrania, una iniciativa que desde el inicio quedó bajo presión. Aunque el presidente estadounidense la presentó como una condición para ambas partes, sus declaraciones públicas se concentraron sobre todo en exigir a Ucrania que dejara de atacar refinerías rusas.

Trump argumentó que esos ataques elevaban los precios internacionales del combustible, en especial del diésel, que, según las fuentes, ha alcanzado máximos históricos desde el inicio de la guerra contra Irán en febrero pasado. También había responsabilizado a los ataques ucranianos por la subida del precio del gasóleo en los mercados globales.

Zelensky sostuvo que Ucrania respetó la pausa durante tres días, pero que Rusia la ignoró de facto al lanzar nuevos ataques mortales con misiles y drones, incluidos golpes contra centrales eléctricas que dejaron sin suministro a cientos de miles de personas.

Un funcionario ucraniano confirmó que el ataque nocturno contra la refinería rusa fue una respuesta a los bombardeos de Moscú de esta semana, que Kiev considera una violación directa de esa tregua.

En paralelo, el Kremlin ha sostenido una versión distinta. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, acusó a Ucrania de incumplir desde el principio la tregua energética y dijo que los ataques contra refinerías e infraestructura energética rusa continuaron.

Sin embargo, el propio Peskov también admitió que el acuerdo “no se llegó a concretar”, por lo que, según su argumento, no puede afirmarse que Rusia lo haya incumplido.

La tensión con Washington se agrava

La ruptura de la tregua llega en medio del mayor distanciamiento entre Kiev y Washington desde la invasión rusa de febrero de 2022. Trump mantiene una relación tensa con Zelensky desde hace tiempo y lo reprendió en la Casa Blanca en febrero de 2025.

En los últimos días, además, enfureció a Ucrania al levantar de forma repentina las sanciones al diésel ruso y después pedir que Ucrania sustituyera a Zelensky.

La preocupación ucraniana no es solo diplomática. En el frente militar, Kiev sigue dependiendo de tecnología y apoyo de Estados Unidos. En ese contexto, Zelensky también denunció cambios en las prestaciones de la versión militar de Starlink, que habrían limitado la capacidad de Ucrania para usar ese sistema en el pilotaje de drones.

El mandatario afirmó al Financial Times que no se trató de un fallo técnico, sino de una decisión política. Más tarde, el presidente ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, respondió en redes sociales que la versión militar del sistema, conocida como Starshield, es propiedad del Gobierno de Estados Unidos y está bajo su control.

Cualquier limitación en cuanto a velocidad o uso la decide el ejército estadounidense y, en última instancia, el presidente de Estados Unidos”, escribió.

A esto se suma otra señal de alarma para Kiev: funcionarios ucranianos reportaron que en los últimos días no recibieron las alertas habituales de aliados occidentales sobre misiles rusos inminentes, avisos que dependen de detectores satelitales estadounidenses.

Trump negó haber retenido inteligencia, mientras que Zelensky dijo que a Ucrania se le presentó la falta de alertas como un problema técnico.

Fuente: Tribuna del Yaqui