Rostov, Rusia.- Un análisis de Reuters con fotos de Planet Labs y Airbus ubica en el suroeste de Rusia una instalación con ocho plataformas para drones de motor a reacción. Los expertos consultados creen que podría entrar en operaciones en semanas y la ven como una señal para Ucrania y para la OTAN.

El pasado 31 de agosto, el predio de la región de Rostov era un campo despejado donde solo se distinguían algunos vehículos. Las tomas de la mañana siguiente ya mostraban movimiento de obras. Para este miércoles 14 de octubre, el lugar ocupaba una superficie similar a unas 126 canchas de futbol, según las imágenes que revisó Reuters.

De las ocho plataformas visibles, dos tienen rieles de lanzamiento instalados y otras dos los están recibiendo. Además, se detectó actividad de construcción durante 3 días de esta semana. En una de las fotos aparecen también tiendas de campaña en la zona.

El sitio abarca cerca de 0,9 kilómetros cuadrados y está a unos 3,5 kilómetros de la base aérea de Millerovo, sede del 31.º Regimiento de Aviación de Caza de la Guardia. Según DroneSec, probablemente queda dentro de la ‘burbuja’ antiaérea de esa base, lo que complicaría cualquier intento ucraniano de golpearlo.

¿Qué podría lanzar y a qué ritmo?

Mike Monnik, fundador y director ejecutivo de DroneSec, estima que las rampas están pensadas para los Geran-4 y Geran-5, los modelos a reacción más nuevos de Rusia. Esta base se sumaría a una red de al menos 11 sitios fijos ya usados contra Ucrania.

Monnik calcula que podría quedar plenamente operativa en cuestión de semanas, quizá antes, y que tendría potencial para disparar 100 drones o más en 24 horas, aunque Moscú suele lanzarlos en tandas pequeñas durante el día y la cifra real dependería del suministro y de los objetivos.

Rob Jordan, del centro de estudios RUSI, con sede en Londres, coincidió en que las plataformas de concreto y los dos posibles rieles encajan con pistas para los Geran. A su juicio, levantar algo así en tan poco tiempo es ‘impresionante’ y refleja la confianza rusa en el ataque a distancia, posiblemente a costa de sus fuerzas terrestres convencionales.

¿Por qué preocupa a la OTAN?

Estos drones alcanzan hasta 600 kilómetros por hora, un ritmo que los interceptores ucranianos, diseñados para frenar modelos de pistón más lentos y baratos, no logran seguir.

Según datos militares ucranianos citados por Reuters, Rusia multiplicó por seis su uso de drones a reacción en 3 meses este verano boreal, con Kiev y sus alrededores como blanco principal. Con la guerra en su quinto año, Ucrania prevé más ataques con estos drones y con misiles durante el invierno.

Monnik advierte que la producción industrial, la sofisticación creciente y la escasez de defensas antidrones en muchos países de la alianza plantean una vulnerabilidad estratégica para la OTAN.

El contexto es tenso. Gobiernos europeos acusan a Moscú de sabotajes, incursiones con drones y ciberataques, y el mes pasado Rusia dijo que podría recurrir a armas nucleares si la OTAN intentara aislar Kaliningrado.

Fuente: Tribuna del Yaqui