Tennessee, Estados Unidos.- Christa Pike, la mujer de Tennessee que sobrevivió a un intento de ejecución por inyección letal, fue dada de alta del hospital y trasladada de nuevo al Debra K. Johnson Rehabilitation Center, la prisión para mujeres donde había permanecido durante 30 años, informaron sus abogados.

Pike, de 50 años de edad, seguía hospitalizada desde el 30 de septiembre, cuando el estado intentó ejecutarla con dos dosis de pentobarbital, tras ser condenada a muerte por el asesinato de la joven Colleen Slemmer en 1995.

De acuerdo con su defensa, Pike continúa recibiendo atención médica ya dentro de la prisión. Sus abogados señalaron que agradece la atención de los equipos de emergencia y del personal médico, mientras ellos siguen de cerca su recuperación tras un caso que ha puesto bajo presión el protocolo de pena de muerte en el estado.

¿Qué se sabe sobre su estado de salud?

La recuperación de Pike ha sido irregular y, según sus abogados, todavía enfrenta secuelas graves. En los días posteriores al procedimiento estuvo conectada a un ventilador y su equipo legal llegó a pensar que no sobreviviría. Después despertó, comenzó a hablar y logró caminar con ayuda, además de volver a comer por primera vez desde su hospitalización.

El abogado Stephen Ferrell dijo que Pike solo puede caminar distancias cortas dentro de su habitación y que sus brazos quedaron gravemente afectados, con muy poco movimiento. También reportó episodios de confusión mental: por momentos está lúcida, pero en otros pierde el hilo de sus pensamientos.

Entre las complicaciones médicas reportadas por la defensa están neumonía, un coágulo sanguíneo en uno de sus brazos, dificultades para tragar e inflamación severa en manos y brazos. Sus abogados han advertido que todavía no se puede determinar si algunas lesiones serán permanentes.

¿Qué falló en la ejecución?

El Departamento Correccional de Tennessee no ha explicado qué salió mal durante la ejecución. Sin embargo, especialistas médicos y expertos en inyección letal han puesto atención en una posible falla en la vía intravenosa, que habría provocado que el pentobarbital se acumulara en los tejidos en lugar de entrar correctamente al torrente sanguíneo.

En un documento judicial, la defensa sostuvo que aparentemente ningún integrante del equipo de ejecución advirtió que las líneas intravenosas estaban mal colocadas. Reportes y testimonios de testigos también señalaron dificultades para establecer la vía. Según los abogados, ambos brazos de Pike terminaron hinchados, quemados y con ampollas.

Durante el procedimiento en la Riverbend Maximum Security Institution, en Nashville, Pike alcanzó a decir que sentía dolor en un brazo pocos minutos después de que comenzó la ejecución. Más tarde pareció perder el conocimiento, pero seguía respirando con dificultad cuando los testigos de prensa fueron retirados de la sala, casi 90 minutos después del inicio. Después fue llevada en ambulancia a un hospital.

Dudas sobre la pena de muerte

El Death Penalty Information Center sostiene que Pike es la primera persona conocida que sobrevive después de recibir fármacos de inyección letal en una ejecución, en la era moderna de la pena de muerte en Estados Unidos desde 1976. El caso desató nuevas dudas sobre la forma en que Tennessee aplica las sentencias de muerte.

Tras la ejecución fallida, el gobernador Bill Lee aplazó la única otra ejecución programada este año y ordenó una revisión de lo ocurrido. Además, el jefe del sistema penitenciario estatal renunció después del caso.

Un juez de Tennessee también ordenó al estado conservar pruebas relacionadas con el procedimiento, incluidos medicamentos, jeringas, líneas intravenosas, fotografías, grabaciones, testimonios y documentos sobre posibles fallas o complicaciones.

El crimen por el que fue condenada

Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, una compañera del programa Job Corps en Knoxville. El crimen ocurrió en 1995, cuando Pike tenía 18 años y Slemmer 19. En 1996 fue declarada culpable de asesinato en primer grado.

Su entonces novio, Tadaryl Shipp, también fue condenado por su participación en el crimen, pero recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional porque tenía 17 años al momento de los hechos.

Por ahora, sigue sin definirse qué ocurrirá con la condena a muerte de Pike después de haber sobrevivido al procedimiento. Sus abogados sostienen que enfrenta una recuperación larga y sin precedentes, mientras persisten las dudas sobre las secuelas físicas y cognitivas que podría dejarle el intento de ejecución.

Fuente: Tribuna del Yaqui