Estados Unidos presentó nuevos cargos contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, al acusarlos de conspiración para cometer tortura como parte de una estrategia de represión para mantenerse en el poder en Venezuela. La nueva imputación fue presentada por la Fiscalía estadounidense en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, donde ambos ya enfrentaban procesos por narcotráfico y armas.
La acusación sostiene que Maduro, de 63 años, y Flores, de 69, habrían ordenado o permitido abusos contra opositores, militares, detenidos y tres ciudadanos estadounidenses. El expediente describe presuntas descargas eléctricas, golpizas, asfixia, amenazas contra familiares y otras formas de tortura psicológica y física.
El movimiento judicial ocurre además mientras el juez Alvin Hellerstein analiza una solicitud de arresto domiciliario para Flores por su estado de salud.
¿Qué dicen los nuevos cargos?
De acuerdo con la acusación revisada, la pareja chavista habría impulsado una política de “represión y torturas” para conservar el control político. La Fiscalía afirma que Maduro “autorizó el uso de la tortura contra individuos específicos” y supervisó un sistema de detención arbitraria, violencia y persecución contra presuntos opositores.
Entre los casos incluidos aparece el de una persona identificada como “víctima 7“, un ciudadano estadounidense que, según el expediente, fue torturado tras ser acusado falsamente de participar en un plan para asesinar a Maduro. La Fiscalía también sostiene que los abusos contra estadounidenses aumentaron conforme crecía la tensión entre Washington y Caracas.
La denuncia añade que miles de venezolanos fueron acosados, amenazados, arrestados, procesados, agredidos, torturados o asesinados por personas que actuaban bajo órdenes del gobierno que Maduro controlaba. En uno de los señalamientos más graves, se le atribuye haber amenazado con matar al hijo de un preso como forma de tortura psicológica.
Los cargos anteriores
Esta nueva imputación se suma a los cargos que ambos ya enfrentaban por conspiración para importar cocaína a Washington, así como por posesión y conspiración para poseer armas destructoras. Además, la Fiscalía amplió contra Flores la acusación de conspiración para cometer narcoterrorismo, que antes pesaba solo sobre Maduro.
Ahora, el expediente también atribuye a ambos conspiración para distribuir cocaína con la intención de proporcionar recursos a organizaciones terroristas, en referencia al artículo 960 A del título 21 del Código de Estados Unidos. Según los fiscales, los acusados actuaron de forma intencional y coordinada con otras personas para cometer ese delito.
Maduro y Flores se han declarado inocentes. De ser hallados culpables, ya enfrentaban la posibilidad de cadena perpetua, según los reportes del caso.
La salud de Cilia Flores
Los hechos judiciales actuales están ligados a la captura de ambos el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas militares estadounidenses los arrestaron en Caracas. Una de las versiones difundidas señala que la operación ocurrió en Fuerte Tiuna, un complejo militar de la capital venezolana; otra refiere que fueron sacados de su casa en una redada nocturna. Después fueron trasladados a Nueva York, donde permanecen encarcelados desde principios de enero.
En paralelo, el juez Alvin Hellerstein convocó una audiencia para revisar la petición de arresto domiciliario de Flores. Su defensa argumenta que sufre un deterioro progresivo de salud cardíaca, agravado durante su estancia en prisión. Los abogados afirman que ha perdido 11 kilos, que presenta mareos persistentes, vértigo y falta de aire, y que incluso podría haber sufrido un infarto menor en julio pasado. También sostienen que podría necesitar una cirugía cardíaca.
La defensa asegura además que Flores comparte unidad con más de 40 reclusas en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, un entorno que considera inadecuado para su recuperación. Los fiscales se oponen a su liberación al considerar que representa un riesgo extremo de fuga y un peligro para el público, aunque reconocen que ha sido trasladada a un hospital local cuando ha requerido atención médica.
La captura de la pareja
El gobierno del presidente Donald Trump defendió la captura de Maduro como una “operación quirúrgica de aplicación de la ley”. En contraste, el exmandatario venezolano se ha descrito como un prisionero de guerra y ha calificado su detención como un secuestro.
Los abogados de Flores también han pedido que el caso sea desestimado al alegar que ella y Maduro tendrían inmunidad por su condición de líder y primera dama de un país extranjero. Sin embargo, la nueva acusación presentada por la Fiscalía endurece el proceso al incorporar presuntas violaciones de derechos humanos además de los delitos de narcotráfico y narcoterrorismo que ya estaban en curso.
Fuente: Tribuna del Yaqui
