Brasilia, Brasil.- Luiz Inácio Lula da Silva prohibió este viernes las apuestas deportivas en línea en Brasil, una decisión que entra en vigor de inmediato a solo 9 días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en las que compite por otro mandato frente al senador Flávio Bolsonaro.

El gobierno justificó la medida por el impacto de las llamadas “bets” en el endeudamiento de las familias brasileñas, en un país donde la gran mayoría de los hogares tienen algún tipo de deuda.

El anuncio fue hecho en São Paulo por el ministro de Economía, Dario Durigan, junto al presidente. “A partir de hoy, no se puede colocar más dinero en los sitios de apuestas en el país”, afirmó el funcionario. La decisión llega en un momento de alta tensión política, con Lula y Flávio Bolsonaro muy igualados en las encuestas para la primera vuelta.

¿Qué cambia con esta prohibición?

La medida fue adoptada como una disposición provisoria, por lo que comienza a aplicarse de inmediato, aunque todavía necesita la aprobación del Congreso para convertirse en ley definitiva. En los hechos, el gobierno cerró la posibilidad de seguir depositando dinero en plataformas de apuestas deportivas dentro del país.

La administración de Lula sostiene que las apuestas en línea se convirtieron en una de las fuentes del endeudamiento récord de las familias brasileñas. Según datos publicados en agosto por la Confederación Nacional del Comercio, ocho de cada 10 familias brasileñas enfrentan algún tipo de deuda. Además, un estudio conjunto de estados brasileños calculó que las apuestas absorbieron unos 13 mil millones de dólares de las rentas familiares en 2025.

El contexto político y económico

La prohibición fue anunciada a nueve días de la elección presidencial, en la que Lula busca mantenerse en el poder frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El rechazo social a las apuestas también pesa en el contexto electoral: tres de cada cuatro brasileños apoyan la prohibición, de acuerdo con una encuesta de Atlas/Bloomberg divulgada el miércoles pasado.

Lula ya había endurecido su discurso contra este negocio y llegó a calificarlo como una “enfermedad”. El giro resulta especialmente relevante porque el propio mandatario había establecido en 2023 un marco regulatorio para este mercado, que desde entonces vivió un fuerte auge en Brasil.

Advierten de impacto negativo

La decisión provocó rechazo en parte del futbol brasileño. Varios clubes, incluido el vigente campeón Flamengo, criticaron la iniciativa al considerar que los patrocinios de las casas de apuestas son clave para sus finanzas. En el país, 13 de los 20 clubes de primera división tienen a una empresa de apuestas como patrocinador principal.

La expansión del sector también se reflejó en la publicidad masiva, con figuras como Neymar y Vinícius Junior entre los rostros más visibles de estas campañas. Por su parte, la asociación que representa a los operadores de apuestas con licencia advirtió el jueves que la prohibición podría empujar a los usuarios hacia plataformas ilegales.

Fuente: Tribuna del Yaqui