Washington, Estados Unidos.- Este miércoles 23 de septiembre, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibió a su homólogo chino, Xi Jinping, en la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington, al comienzo de la primera visita de Estado de un mandatario chino a la Casa Blanca en más de una década. Este recibimiento dio inicio a una visita de tres días orientada a preservar la comunicación entre las dos mayores potencias globales, a pesar de sus profundas discrepancias en materia comercial, tecnológica y geopolítica.
Trump y Xi inician visita de Estado en Washington para afianzar lazos comerciales
Más allá de la ceremonia protocolar, Donald Trump acudió personalmente a recibir a su homólogo chino, Xi Jinping, quien llegó acompañado por su esposa, Peng Liyuan, y altos funcionarios como Cai Qi y el canciller Wang Yi para una visita oficial que se extenderá hasta el viernes 25 de septiembre de 2026. La agenda oficial en la Casa Blanca incluye una exhibición militar con bombarderos B-2 Spirit y cazas F-22 Raptor, reuniones bilaterales y una cena de Estado ofrecida por el mandatario estadounidense y Melania Trump.
Este despliegue busca consolidar la actual distensión comercial, aunque ambas potencias aún mantienen frentes abiertos por el control tecnológico, las restricciones en minerales estratégicos y los aranceles.
Tregua comercial entre China y Estados Unidos
Uno de los asuntos que estarán presentes sobre la mesa será la continuidad de la tregua comercial entre ambas naciones. El fin es evitar que las disputas por aranceles y restricciones comerciales vuelvan a afectar las relaciones económicas bilaterales. La Inteligencia Artificial (IA) ocupará un lugar central en las conversaciones, reflejando la intensa rivalidad entre Washington y Beijing por el liderazgo tecnológico y la seguridad de sus cadenas de suministro.
Estados Unidos mantiene estrictas restricciones sobre insumos clave y ha implementado políticas para potenciar su industria interna de semiconductores, buscando mitigar los riesgos derivados de la dependencia tecnológica. Previo a la llegada de Xi, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la necesidad de mantener abierto el contacto entre ambos gobiernos aun con sus diferencias.
Por su parte, desde Beijing recalcaron la importancia de mantener abiertos los canales diplomáticos. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China señaló que ambos líderes abordarán la relación bilateral y temas globales, apostando por reforzar la cooperación y gestionar las diferencias.
La visita concluirá el viernes con un encuentro privado entre las parejas presidenciales en la Casa Blanca y una visita conjunta a los Archivos Nacionales, un recorrido enmarcado en las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La última visita oficial de Xi Jinping a la Casa Blanca tuvo lugar en 2015, bajo la administración de Barack Obama. Desde entonces, el vínculo bilateral ha atravesado una profunda transformación marcada por una guerra comercial, estrictas trabas tecnológicas, pugnas por las cadenas de suministro y un incremento general de las tensiones geopolíticas.
Fuente: Tribuna del Yaqui
