Washington, Estados Unidos.- Las negociaciones comerciales que estaban formándose entre Estados Unidos y Canadá para frenar los impuestos siguen sin avanzar, pues desgraciadamente fracasaron, lo que provocó la entrada en vigor de aranceles del 50 por ciento entre ambas naciones, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, responsabilizó directamente a Canadá del colapso de las conversaciones sobre un acuerdo comercial bilateral.
Greer no especificó en su declaración los puntos de fricción que impidieron llegar a un entendimiento entre las dos partes, sin embargo, indicó que el gobierno canadiense rechazó las propuestas presentadas por la delegación estadounidense durante las mesas de negociación, ¿acaso Donald Trump es inflexible o Canadá no quiere ceder a nada?
Los aranceles del 50 por ciento comenzaron a aplicarse de inmediato sobre productos canadienses que ingresan al mercado estadounidense, siendo esta medida arancelaria representa un aumento significativo respecto a las tasas previas y afectará múltiples sectores de la economía canadiense.
¿Cuál fue el punto de ruptura en las conversaciones?
Aunque Greer culpó a Canadá del fracaso, no detalló los temas específicos que generaron desacuerdos insuperables entre ambas delegaciones, y las negociaciones, que se extendieron durante varias rondas de conversaciones, abordaban cuestiones de acceso a mercados, protección de sectores estratégicos y reglas de origen para productos manufacturados.
La ruptura de las conversaciones marca un escalamiento en la tensión comercial bilateral que había estado bajo vigilancia durante meses. Funcionarios de ambos países habían señalado avances anteriormente, pero las diferencias finales resultaron irreconciliables bajo los términos ofrecidos.
¿Qué sectores resultan más afectados por los nuevos aranceles?
Los aranceles del 50 por ciento impactarán principalmente a productos agrícolas, manufacturas automotrices y materias primas que Canadá exporta regularmente a Estados Unidos. Empresas canadienses han advertido ya sobre el incremento en costos de producción y posibles reducción de competitividad en el mercado estadounidense.
La aplicación inmediata de estas medidas arancelarias genera incertidumbre en cadenas de suministro que operan entre ambas naciones. Distribuidores y fabricantes estadounidenses que dependen de insumos canadienses enfrentarán presiones en sus costos operativos en los próximos meses.
Greer indicó que Estados Unidos permanece abierto a futuras negociaciones, pero bajo condiciones diferentes a las presentadas en esta ronda fallida de conversaciones. No precisó cuándo podrían reanudarse los diálogos comerciales ni qué cambios en la posición canadiense consideraría aceptables para retomar las pláticas.
Fuente: Tribuna del Yaqui
