Washington, Estados Unidos.- Donald Trump rechazó las propuestas de diálogo con el gobierno de Irán que fueron presentadas recientemente por los gobiernos de Catar y Pakistán. Esta postura surge tras los constantes bombardeos ejecutados por las fuerzas chiítas contra las instalaciones militares de Estados Unidos situadas en naciones aliadas en Medio Oriente.

El mandatario utilizó su red social Truth Social para enviar un mensaje contundente a Teherán y manifestar su intención de reabrir el paso por el estrecho de Ormuz. En su publicación, el presidente afirmó: 2Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por ello muchas veces más”.

Esta posición de la Casa Blanca se vincula con los ataques contra bases estadounidenses situadas en Kuwait, Baréin, Catar y Jordania. A este escenario se suma el accionar de los hutíes, aliados del gobierno iraní, quienes bloquearon el tránsito de buques petroleros provenientes de Arabia Saudita en el estrecho de Bab al-Mandab, ubicado en el Mar Rojo.

Ante esta situación, el gobierno saudí comunicó que protegerá sus embarcaciones, lo cual representa la apertura de un frente de conflicto adicional en la zona mencionada. De concretarse estos enfrentamientos, Irán se encontraría en un estado de combate real contra una coalición formada por Kuwait, Baréin, Catar, Jordania y Arabia Saudita.

La capacidad de fuego mostrada por las fuerzas iraníes ha causado sorpresa por su alcance. Un ejemplo de esto fue el fallecimiento de tres soldados estadounidenses en territorio jordano, hecho ocurrido tras el impacto de misiles balísticos en zonas de descanso con poca protección dentro de la base de Muwaffaq Salti.

Guerra afecta a próximas elecciones

Este tipo de agresiones, sumadas al cierre de Ormuz y el bloqueo en el Mar Rojo, generan complicaciones en el panorama interno de los Estados Unidos. La reducción en la cantidad de barriles de crudo disponibles provoca un alza en el precio del combustible para los ciudadanos estadounidenses.

Para la gestión republicana, este factor económico resulta de gran importancia debido a la cercanía de las elecciones programadas para el mes de noviembre. El encarecimiento de la gasolina suele afectar el ánimo de los votantes, un hecho que podría beneficiar a los representantes del partido opositor. Ante esta situación, Trump instruyó a Pete Hegseth, secretario de Guerra, para que aumente la presión militar.

El objetivo de este movimiento es colocar al régimen iraní en una posición de vulnerabilidad en el área de defensa. Por su parte, el líder religioso Mojtaba Khamenei y los mandos de la Guardia Revolucionaria consideran que el gobierno norteamericano atraviesa un momento de fragilidad interna y mantienen su estrategia de ataques constantes contra los aliados de Washington en la región.

Fuente: Tribuna del Yaqui