Teherán, Irán.- Las autoridades de la Guardia Revolucionaria de Irán comunicaron durante las primeras horas de este domingo 12 de julio (local) el cierre del estrecho de Ormuz. Esta medida, que se mantendrá vigente sin un plazo fijo, se anunció tras el ataque contra una embarcación que buscaba transitar por este espacio marítimo sin contar con los permisos necesarios.

La Marina de la Guardia Revolucionaria emitió un mensaje claro sobre la situación: “El estrecho de Ormuz está cerrado hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones de Estados Unidos en la región, y no se permitirá el paso de ningún barco”. El gobierno de Teherán recalcó que cualquier movimiento que consideren hostil será enfrentado con firmeza. Además, señalaron que las instalaciones militares de naciones opositoras situadas en la zona se consideran ahora blancos de ataque.

La relevancia de este paso marítimo radica en el volumen de recursos energéticos que transitan por sus aguas. Se estima que cerca de una quinta parte del crudo que se consume a nivel mundial atraviesa esta zona. Por ello, el bloqueo genera consecuencias rápidamente en los costos de combustibles y sitúa a los gobiernos extranjeros en una posición de alerta máxima.

¿A qué se debe esta decisión?

Esta decisión surge en un momento de gran tensión y de constantes avisos cruzados entre el gobierno iraní y el de Estados Unidos. Horas antes de este suceso, el gobierno iraní manifestó que no se siente en la obligación de mantener el acuerdo de paz alcanzado con Washington recientemente. Según el punto de vista de Teherán, el país norteamericano ha roto los puntos establecidos.

El representante iraní ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) explicó que el acuerdo logrado a través de la mediación de Pakistán perderá su validez si las acciones hostiles no cesan:

Si Estados Unidos continúa violando sus obligaciones en virtud del Entendimiento de Islamabad, Irán dejará de considerarse obligado por sus compromisos en virtud de dicho entendimiento”.

En este escenario, el actual líder supremo, Mojtaba Khamenei, manifestó su voluntad de ejecutar represalias tras el asesinato de su padre, Ali Khamenei. El líder murió en una operación conjunta realizada por fuerzas de Estados Unidos e Israel. El actual ayatolá aseguró que este proceso de venganza es algo firme y que los culpables “no tendrán una muerte pacífica en la cama”.

El mandatario recalcó ante la población que esta reacción se realizará sin importar quién ocupe los cargos de poder o la situación política que se presente en el futuro. De este modo, Irán endurece su postura frente a la comunidad internacional, priorizando su soberanía marítima y el cumplimiento de sus exigencias.

Fuente: Tribuna del Yaqui