Hermosillo, Sonora.- La llegada del ferrocarril a Sonora, durante las últimas décadas del siglo XIX, marcó un antes y un después en la historia del estado, ya que la construcción de las vías no solo modificó las rutas comerciales, sino que también transformó la distribución de sus poblaciones, impulsó nuevas actividades económicas y favoreció el crecimiento de ciudades que hoy son fundamentales para la entidad, como Nogales y Cajeme.

Antes de la expansión ferroviaria, gran parte del transporte de mercancías dependía de carretas y diligencias, lo que dificultaba el intercambio comercial debido a las largas distancias y los caminos complicados. Con la llegada del tren, Sonora consiguió una conexión más rápida con Estados Unidos y otras regiones de México, facilitando el traslado de productos, maquinaria y personas.

Uno de los cambios más importantes ocurrió en el norte del estado. Nogales surgió en 1882 alrededor de la conexión ferroviaria con Estados Unidos y rápidamente se convirtió en un punto estratégico para el comercio y el tránsito fronterizo, mientras tanto, Guaymas fortaleció su actividad portuaria al funcionar como terminal marítima para el transporte de mercancías y minerales, y en Hermosillo, también ganó relevancia gracias a su ubicación dentro de la nueva red de comunicación, consolidándose como uno de los principales centros políticos y comerciales de Sonora.

En la región sur, el impacto fue igualmente significativo. Empalme nació como un asentamiento ligado a los talleres y operaciones ferroviarias, mientras que en el Valle del Yaqui las estaciones facilitaron el establecimiento de comunidades agrícolas que posteriormente crecerían hasta convertirse en importantes centros urbanos. Entre ellas destacó Cajeme, hoy Ciudad Obregón, cuyo desarrollo estuvo estrechamente relacionado con la expansión de la agricultura comercial.

La minería también experimentó un crecimiento importante, pues el ferrocarril permitió transportar grandes cantidades de minerales desde regiones como Cananea y Nacozari, además de facilitar la llegada de maquinaria para las actividades industriales.

A principios del siglo XX, la expansión del Ferrocarril Sud-Pacífico permitió conectar Sonora con Sinaloa y otras entidades del país, y esta infraestructura también adquirió importancia durante la Revolución Mexicana, al facilitar el movimiento de tropas y recursos. De esta manera, el ferrocarril no solamente cambió la forma de viajar, sino que contribuyó a definir el desarrollo económico, social y urbano del Sonora moderno.

Fuente: Tribuna del Yaqui