Ciudad de México.- Tras el decreto de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para regular el uso de teléfonos y dispositivos inteligentes en los salones de clases, y en coordinación con las autoridades educativas, se establecieron las reglas de aplicación según el nivel escolar. Pasando el fin de semana largo, este próximo martes 3 de noviembre de 2026, millones de alumnos de educación básica en el país enfrentan su primera jornada escolar sin celulares.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) implementa así la restricción de estos aparatos durante todo el horario de clases, lo que incluye el recreo. La disposición se complementa con la campaña nacional denominada ‘Apaga el celular‘.

Durante los días previos, las autoridades han difundido mensajes y material gráfico para recordar a estudiantes, docentes y padres de familia las nuevas reglas que entran en vigor este 3 de noviembre.

Guardar el celular, recuperar el recreo

La estrategia va más allá de una simple prohibición; su objetivo es reemplazar los dispositivos electrónicos con actividades prácticas:

  • Poner fin al uso de aparatos.
  • Fomentar el diálogo entre compañeros.
  • Impulsar el juego.
  • Dialogar sobre las emociones.

La meta de las autoridades es transformar nuevamente las escuelas en recintos dedicados a la lectura, la comunicación cara a cara y la convivencia directa, libres de distracciones digitales.

La regla cambia según el nivel escolar

La aplicación de la medida difiere de acuerdo con la etapa educativa. En educación básica, la prohibición aplica de forma general en todas las escuelas del país con el propósito oficial de salvaguardar el derecho a la enseñanza, la salud y el crecimiento integral de la infancia y la adolescencia.

Pese a ello, colectivos defensores de derechos humanos, entre ellos Tejiendo Redes, advirtieron que la disposición se aprobó sin tomar en cuenta la opinión de la población directamente afectada por los cambios.

Flexibilidad en media superior y autonomía en educación superior

En el nivel medio superior no existe una norma uniforme; cada plantel establece sus propias directrices con base en las necesidades de su comunidad, buscando un manejo seguro de los aparatos sin descartar su potencial pedagógico.

Por su parte, las universidades e instituciones de educación superior mantienen su autonomía académica y de gestión. En este sector no se establece un modelo único, sino que se impulsa el uso consciente de la tecnología para fomentar una ciudadanía digital reflexiva.

La implementación queda a cargo de cada entidad

Las secretarías de educación estatales y de la Ciudad de México, en coordinación con las instancias correspondientes, tienen la responsabilidad de aplicar las acciones necesarias para cumplir con esta disposición. El marco normativo contempla que cada región adapte la estrategia conforme a su propia realidad y circunstancias locales.

Este margen de flexibilidad atiende a una advertencia planteada en la misma normativa: modificar la dinámica dentro de los planteles exige la participación conjunta de autoridades, maestros y padres de familia.

El texto oficial puntualiza que el éxito de la estrategia no recae únicamente en la imposición de reglas, sino en que todos los sectores implicados logren comprenderla, valorarla, asumirla y ponerla en práctica de manera real.

Fuente: Tribuna del Yaqui