Ciudad de México.- El 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón partió del puerto de Palos de la Frontera, España, con tres embarcaciones: la Niña, la Pinta y la Santa María. La expedición contaba con cerca de un centenar de hombres y tenía como objetivo encontrar una ruta marítima hacia Asia navegando hacia el oeste, con la expectativa de facilitar el comercio de especias y otras mercancías.

El viaje recibió apoyo económico de la Corona de Castilla y de otros patrocinadores. Después de una escala en las islas Canarias, la expedición continuó su recorrido por el Atlántico hasta que, tras varias semanas de navegación, sus tripulantes encontraron señales de tierra cercana.

Colón no partió con la intención de descubrir un continente desconocido para los europeos. Su propósito era llegar a las tierras asiáticas que esperaba encontrar al otro lado del océano. De hecho, después de su llegada al Caribe siguió convencido durante un tiempo de que había alcanzado territorios cercanos a Asia.

¿Quién vio tierra por primera vez?

La madrugada del 12 de octubre quedó asociada con el avistamiento de tierra. De acuerdo con la versión conservada del diario del primer viaje, el marinero Rodrigo de Triana, quien navegaba en la Pinta, fue quien divisó tierra, aunque Colón afirmó que había observado una luz durante la noche anterior.

Cuando amaneció, los navegantes se encontraban cerca de una pequeña isla del archipiélago de los Lucayos, conocida por sus habitantes como Guanahaní. Colón la bautizó como San Salvador y desembarcó acompañado de otros miembros de la expedición.

En la playa, los españoles desplegaron sus estandartes y Colón tomó posesión del territorio en nombre de los Reyes Católicos. El registro del viaje describe también el encuentro con habitantes de la isla, así como los primeros intercambios de objetos entre ambos grupos.

Sin embargo, existe un matiz histórico importante: el diario original de Colón se perdió y el relato que ha llegado hasta nuestros días procede, principalmente, de una versión resumida por el fraile Bartolomé de las Casas.

Además, una publicación del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México planteó en 2024 que el avistamiento y el desembarco pudieron ocurrir en fechas diferentes, situando este último el 14 de octubre. Por ello, aunque el 12 de octubre es la fecha tradicional de la conmemoración, la reconstrucción precisa de la cronología merece cautela.

América ya estaba habitada

Uno de los aspectos más importantes para comprender este episodio es que las tierras a las que llegaron los europeos no estaban deshabitadas.

En el Caribe vivían diversos pueblos indígenas, entre ellos comunidades lucayas y taínas, con sus propias lenguas, costumbres, autoridades y formas de organización. Sus habitantes mantenían intercambios comerciales y culturales entre las islas, además de contar con conocimientos de navegación y aprovechamiento de los recursos naturales.

En el resto del continente también existían sociedades complejas, ciudades y grandes estructuras políticas. Los mexicas y los incas, por ejemplo, ejercían su influencia sobre extensos territorios, mientras que los mayas mantenían una larga tradición de conocimientos astronómicos, escritura y construcción.

Por esta razón, numerosos historiadores cuestionan el término ‘descubrimiento de América’. Desde la perspectiva de sus habitantes originarios, aquellas tierras ya eran conocidas, habitadas y parte de su historia. Lo ocurrido en 1492 fue, sobre todo, el inicio de un contacto sostenido entre Europa y el continente americano.

¿Qué pasó tras la llegada de Colón?

El encuentro de 1492 no significó que todo el continente quedara conquistado de manera inmediata. Fue el inicio de un proceso que se extendió durante décadas y que estuvo marcado por nuevas expediciones, la reclamación de territorios por parte de las monarquías europeas y el establecimiento de asentamientos coloniales.

En los años siguientes, la expansión española avanzó por distintas zonas del Caribe y llegó a territorios continentales. Este proceso estuvo acompañado por enfrentamientos, explotación laboral, esclavización, pérdida de tierras y epidemias que golpearon con enorme dureza a las poblaciones indígenas.

Las consecuencias no se limitaron a la disminución de habitantes. También se alteraron las estructuras políticas, las prácticas religiosas, las economías y las formas de vida de numerosas comunidades. Al mismo tiempo, se intensificaron los intercambios de plantas, animales, alimentos, tecnologías y conocimientos entre ambos lados del Atlántico.

La historia posterior fue compleja y varió según la región, pero el contacto iniciado en 1492 abrió una etapa de profundas transformaciones para las sociedades americanas y europeas.

No fue el primer europeo en llegar

Otro dato que modifica la versión tradicional es que Cristóbal Colón no fue el primer europeo conocido que llegó al continente americano.

En Terranova, en el actual Canadá, se conservan restos arqueológicos de un asentamiento nórdico del siglo XI, prueba de que navegantes vikingos habían llegado a América del Norte varios siglos antes del viaje de Colón.

La diferencia histórica está en las consecuencias de cada expedición. El viaje de 1492 abrió una etapa de contactos regulares y expansión colonial europea que cambió profundamente la historia del mundo.

¿Por qué se recuerda el 12 de octubre?

La fecha adquirió importancia con el paso de los siglos y se convirtió en una conmemoración con significados distintos según el país y la época. Durante mucho tiempo fue presentada como el descubrimiento de un nuevo continente o como el encuentro entre dos mundos.

Actualmente, su interpretación también contempla las consecuencias de la colonización y la necesidad de reconocer la historia y la resistencia de los pueblos originarios.

Fuente: Tribuna del Yaqui