Ciudad de México.- Este 2 de julio se recuerda el fallecimiento de José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, quien murió en París, Francia, en 1915, 4 años después de abandonar México tras el estallido de la Revolución Mexicana.
Su muerte ocurrió a los 84 años de edad, mientras permanecía exiliado junto con su familia, sin regresar nunca al país que gobernó durante más de 3 décadas. Actualmente, sus restos permanecen en el cementerio de Montparnasse, en la capital francesa.
De héroe militar a presidente de México
Nacido el 15 de septiembre de 1830 en la ciudad de Oaxaca, Porfirio Díaz inició su carrera militar durante el Plan de Ayutla y posteriormente destacó en la Guerra de Reforma, donde luchó del lado liberal encabezado por el presidente Benito Juárez.
Su prestigio aumentó durante la Segunda Intervención Francesa, especialmente por su participación en la defensa de Puebla y por la toma de esa ciudad el 2 de abril de 1867, una victoria decisiva para la restauración de la República. Estos hechos lo convirtieron en uno de los generales más reconocidos de su época.
Tras varios intentos por llegar al poder, encabezó el Plan de Tuxtepec en 1876, movimiento con el que logró asumir la presidencia de México.
El Porfiriato: progreso y autoritarismo
El periodo conocido como Porfiriato se extendió de 1876 a 1911, con una breve interrupción entre 1880 y 1884, cuando gobernó Manuel González. Durante esos años, México experimentó una profunda transformación económica y material.
Se expandió la red ferroviaria, crecieron las inversiones extranjeras, aumentó la actividad minera e industrial y se impulsó la construcción de infraestructura que favoreció el desarrollo comercial del país. También se fortalecieron las finanzas públicas y se modernizaron diversas ciudades.
Sin embargo, estos avances estuvieron acompañados por un régimen caracterizado por la permanencia prolongada en el poder, restricciones a la participación democrática, censura política, represión de movimientos sociales y una marcada desigualdad económica que afectó principalmente a campesinos y trabajadores.
El fin de su gobierno y el exilio
En 1910, el descontento social y político derivó en el inicio de la Revolución Mexicana, encabezada por Francisco I. Madero bajo el lema “Sufragio efectivo, no reelección”. La presión revolucionaria obligó a Díaz a presentar su renuncia en mayo de 1911.
Poco después partió desde el puerto de Veracruz rumbo a Europa a bordo del buque de vapor ‘Ipiranga’. Se estableció en Francia, donde vivió sus últimos años alejado de la vida política hasta su fallecimiento el 2 de julio de 1915.
Fuente: Tribuna del Yaqui
