Ciudad de México.- Las negociaciones preparatorias para la revisión del T-MEC avanzaron durante las últimas semanas con encuentros entre funcionarios de México y Estados Unidos. La primera ronda concluyó a finales de mayo y permitió establecer una hoja de ruta para nuevas reuniones durante junio y julio.

Entre los principales objetivos se encuentra evaluar el desempeño del tratado desde su entrada en vigor en 2020 y definir posibles ajustes para los próximos años.

El mecanismo de revisión es fundamental para la continuidad del acuerdo. De acuerdo con las reglas del tratado, los tres países pueden decidir extenderlo por otros 16 años o iniciar un periodo de revisiones anuales que podría prolongarse hasta 2036.

Los temas que generan mayor tensión

Uno de los asuntos más sensibles es la propuesta estadounidense de endurecer las reglas de origen en el sector automotriz. La administración de Washington busca elevar la participación de componentes fabricados específicamente en Estados Unidos para que los vehículos mantengan beneficios arancelarios dentro del bloque comercial. También se han discutido nuevas exigencias para el acero y el aluminio utilizados en la manufactura regional.

México ha defendido la integración productiva de América del Norte y argumenta que la fortaleza del bloque depende precisamente de las cadenas de suministro compartidas entre los tres socios. Funcionarios mexicanos han insistido en que la competitividad frente a Asia y otras regiones requiere mantener un mercado regional integrado y predecible.

Impacto para el comercio regional

La revisión del T-MEC tiene implicaciones directas para miles de empresas que dependen del comercio entre los tres países. El tratado abarca una de las regiones económicas más importantes del mundo y es fundamental para sectores como el automotriz, manufacturero, agroindustrial y tecnológico.

Los especialistas advierten que una renovación exitosa otorgaría mayor certidumbre a inversionistas y empresas, fortaleciendo fenómenos como el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas hacia América del Norte. Por el contrario, un escenario de incertidumbre o mayores restricciones podría afectar decisiones de inversión y el crecimiento económico regional.

Canadá y México impulsan un acuerdo

Tanto México como Canadá han manifestado públicamente su respaldo a una extensión del tratado por otros 16 años. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, afirmó recientemente que el país busca garantizar la permanencia del acuerdo, mientras que el gobierno canadiense propuso formalmente renovar el pacto para ofrecer estabilidad a largo plazo a la región.

Sin embargo, la posición estadounidense se mantiene más exigente y orientada a fortalecer la producción interna, por lo que las próximas rondas de negociación serán determinantes para definir el rumbo del comercio norteamericano durante la próxima década.

Fuente: Tribuna del Yaqui