Nashville, Estados Unidos.- El patrimonio y la estructura empresarial de Dolly Parton entraron en una disputa legal luego de que She’s Alive, la entidad que administra y protege su propiedad profesional y negocios, solicitara una orden de restricción temporal contra Bryan Seaver, sobrino de la cantante y exproveedor de seguridad, debido a que lo acusan de lanzar amenazas, actos de intimidación y mensajes que, según los documentos judiciales, incluían una exigencia de pago para no dañar la marca y las relaciones comerciales de la artista.
La petición fue presentada en Nashville por la organización encabezada por Danny Nozell, mánager de larga data de Parton. El caso cobró relevancia porque los documentos describen las primeras señales públicas de conflicto dentro del proceso de manejo del legado de la estrella de la música country, fallecida el mes pasado por cáncer.
¿Qué acusan los documentos judiciales contra Bryan Seaver?
De acuerdo con la solicitud de orden de restricción, Bryan Seaver envió durante varias semanas mensajes cada vez más amenazantes a personas vinculadas con She’s Alive, y en esos intercambios, según el expediente, habría advertido que podía destruir la marca de su tía, afectar sus alianzas comerciales y exponer supuestas irregularidades si no recibía dinero. Uno de los mensajes citados en la documentación judicial, fechado el 1 de septiembre, dice:
Voy a crear un pódcast dedicado a arruinar las alianzas de marca de Dolly y contar las violaciones que estas personas nos han hecho. Va a ser grandioso. O páguenme”, se lee en el mensaje.
Los documentos también señalan que Seaver se presentó como un “international arms dealer” y afirmó haber trabajado con contratistas militares privados en el extranjero durante la guerra de Irak, algo que, según la demanda, utilizó como parte de sus amenazas. Hasta ahora, Seaver no había respondido de inmediato a una solicitud de comentarios enviada por correo electrónico, de acuerdo con reportes citados por medios estadounidenses.
Antes de esta disputa, Seaver era dueño de Squadron Augmented Protection Services, empresa que proporcionaba el equipo de seguridad de Dolly Parton, y además, había sido elegido por la propia artista para anunciar públicamente su muerte, sin embargo, la semana pasada She’s Alive dio por terminada su relación con Seaver y con Squadron Augmented Protection Services. En los documentos, la entidad argumentó que su “conducta aterrorizante” volvió insostenible mantener sus servicios.
El conflicto, según la presentación judicial, ya tuvo consecuencias prácticas dentro del entorno profesional de Parton: el abogado encargado de fideicomisos y sucesiones dejó su cargo, empleados de She’s Alive renunciaron y la organización tuvo que contratar seguridad privada adicional para proteger a su personal, incluso en sus domicilios.
¿Qué busca la orden de restricción y por qué importa el caso?
La medida solicitada ante la corte busca impedir que Bryan Seaver hable con empleados, abogados y socios comerciales de She’s Alive, además de prohibirle acercarse a menos de 1,000 pies, equivalentes a 304.8 metros, de esas personas. También pretende evitar cualquier interferencia en las relaciones de negocio vinculadas con el legado de Dolly Parton.
El caso es especialmente sensible por la dimensión comercial y cultural de la artista, pues escribió cientos de canciones, entre ellas Jolene, Coat of Many Colors y I Will Always Love You. Su catálogo acumuló más de 100 millones de ventas en el mundo y más de 1,000 millones de reproducciones en línea, cifras que explican por qué cualquier amenaza contra su marca, su patrimonio o sus acuerdos comerciales tiene un impacto mayor.
Por ahora, la disputa abre una etapa de tensión en el manejo del legado de una de las figuras más reconocidas de la música estadounidense, justo cuando su entorno legal y empresarial intenta proteger tanto su patrimonio como su imagen pública.
Fuente: Tribuna del Yaqui
