Londres, Inglaterra.- La Realeza vuelve al centro de un fuerte escándalo, debido a que correos recientemente revelados documentan que Sarah Ferguson, antigua duquesa de York, cometió uno de los actos más cuestionables para la sociedad, visitó en prisión en dos ocasiones al empresario estadounidense, Jeffrey Epstein, después de que fuera condenado por sus delitos de tráfico sexual, siendo los documentos los que muestran intercambios de comunicación donde se hacía referencia a estos encuentros de manera codificada.

Según los correos expuestos, la exesposa del antiguo Príncipe Andrés, utilizaba referencias informales para describir los encuentros con Epstein, y en la correspondencia aparecen menciones a “tomar una taza de té”, expresión que los investigadores interpretaron como eufemismo para las visitas que realizado mientras Epstein permanecía encarcelado tras su condena, antes de quitarse la vida tras las rejas.

¿Qué revelaron los nuevos documentos sobre Ferguson?

Los correos hacen referencia a encuentros que habían permanecido sin conocimiento público hasta ahora, siendo estos documentos obtenidos y analizados por investigadores que rastreaban las conexiones del fallecido empresario durante su período en prisión, y la correspondencia muestra un patrón de comunicación entre la excuñada del Rey Carlos III y terceros que facilitaban estos encuentros.

¿Cuáles fueron las características de estos encuentros?

Los correos revelados utilizaban lenguaje cuidadosamente codificado para referirse a las visitas, usando frases como “tomar una taza de té” aparecen repetidamente en la correspondencia, lo que investigadores interpretan como referencias a encuentros presenciales en la prisión donde Epstein estaba recluido. Los documentos muestran que las visitas fueron coordinadas a través de intermediarios.

La correspondencia incluye detalles sobre fechas y horarios, aunque utiliza siempre este lenguaje indirecto para describir los encuentros, por lo que los investigadores han vinculado al menos dos ocasiones donde la tía del Príncipe William accedió a la instalación carcelaria. El descubrimiento añade una nueva capa a la larga historia de conexiones entre Ferguson y Epstein, que se remonta a décadas anteriores.

Fuente: Tribuna del Yaqui