Washington, Estados Unidos.- El reconocido deportista estadounidense, David Bell, que saltó a la fama mundial como receptor de la NFL, presentó una demanda civil por más de 300 millones de dólares contra Jefferson Health System, el cirujano William Meyers y otros 14 acusados, al asegurar que una cirugía presuntamente innecesaria le provocó secuelas físicas graves y puso fin a su carrera en el futbol americano profesional.
La querella fue interpuesta en el Tribunal de Primera Instancia del Condado de Filadelfia, y según los abogados que representan a Bell, encabezados por Brad Sohn y Merson Law, el exjugador, de 25 años, fue llevado a someterse a un procedimiento con diagnósticos no justificados y con presuntos fines financieros, sin tomar en cuenta las verdaderas necesidades de su estado de salud.
¿Qué reclama David Bell en la demanda?
De acuerdo con los documentos judiciales citados en la denuncia, Bell fue orientado a practicarse una cirugía de “reparación de músculo central”, conocida técnicamente como Meyers Repair, bajo la promesa de aliviar dolores residuales en la cadera. La acusación sostiene que durante esa intervención el exreceptor sufrió una complicación crítica, cuyas secuelas derivaron en un deterioro físico severo, afirmando que ese episodio no solo afectó su salud, sino que también truncó su continuidad en la NFL.
El impacto en su carrera en la NFL
Antes de llegar al profesionalismo, David Bell construyó una trayectoria destacada en el futbol americano universitario, y ya en la NFL, disputó dos temporadas completas y su último partido oficial fue en la Semana 2 de la temporada 2024, antes de la operación que hoy está en el centro del litigio, por lo que la demanda plantea que las consecuencias médicas de la cirugía cambiaron por completo su vida personal y profesional, por lo que busca una compensación multimillonaria por daños y perjuicios.
La respuesta de Jefferson Health System
Tras hacerse pública la acusación, representantes de Jefferson Health System rechazaron de forma categórica los señalamientos, y la institución sostuvo que William Meyers no forma parte de su plantilla de empleados fijos y afirmó que la operación inicial no se realizó en sus instalaciones, y según su postura oficial, la participación del complejo médico se limitó a la atención de cuidados intensivos de emergencia que, aseguran, permitió preservar la vida del exjugador.
Por ahora, el caso seguirá su curso en tribunales de Filadelfia, donde se revisarán las responsabilidades médicas y legales detrás de una demanda que supera los 300 millones de dólares.
Fuente: Tribuna del Yaqui
