Ciudad de México.- La clasificación de Inglaterra a las semifinales del Mundial 2026 también dejó una fuerte polémica arbitral. El empate de Jude Bellingham ante Noruega fue reclamado por los jugadores escandinavos, quienes aseguraron que el balón golpeó uno de los cables que sostienen la cámara aérea antes de la anotación, una acción que, según el reglamento, debía detener el juego.
¿Qué ocurrió en la jugada?
La acción se presentó en el agregado del primer tiempo, cuando Inglaterra elaboró el ataque que terminó con el gol del 1-1. Bellingham recibió un pase dentro del área, dejó atrás a la defensa y venció a Ørjan Nyland para igualar el marcador, después de que Andreas Schjelderup había adelantado a Noruega.
Los futbolistas noruegos reclamaron de inmediato al árbitro Clément Turpin. Incluso el guardameta Nyland señaló hacia la parte superior del estadio para advertir que el balón había golpeado el cable de la Skycam antes de que Inglaterra recuperara la posesión. Sin embargo, el silbante validó la anotación y el VAR tampoco intervino.
¿Qué dice el reglamento?
Las repeticiones mostradas durante el descanso alimentaron la controversia al dar la impresión de que el balón modificó ligeramente su trayectoria tras rozar el cable. Mark Clattenburg, exárbitro FIFA y de la Premier League, recordó que cualquier contacto del balón con un objeto externo obliga a detener inmediatamente el juego y reanudarlo conforme al reglamento. Al ser considerado un elemento ajeno al terreno de juego, el cable de la cámara aérea entra dentro de esa normativa, por lo que, de haberse confirmado el contacto, la acción debía invalidarse antes del gol inglés.
¿Por qué la FIFA validó el gol?
Horas después del encuentro, la FIFA explicó que el tanto fue confirmado porque el balón conectado no detectó ningún contacto con el cable. De acuerdo con el organismo, el sensor integrado en la pelota no registró ningún pico en el sistema heartbeat of the ball, encargado de identificar impactos durante el juego.
El ente organizador respaldó su decisión publicando un video donde se muestra la jugada y, en simultáneo, el comportamiento del balón según el sensor. Con esa información tecnológica, el equipo arbitral concluyó que no existía evidencia de un roce con la estructura aérea ni de una alteración en la trayectoria del balón, por lo que la jugada se consideró legal y el gol de Bellingham se mantuvo en el marcador.
A pesar de la polémica, el encuentro se pudo completar con normalidad. Inglaterra terminó llevándose la victoria sobre Noruega en tiempos extras con un segundo gol de Jude Bellingham, sellando así su boleto a las semifinales del Mundial 2026.
Fuente: Tribuna del Yaqui
