New York, Estados Unidos.-El Madison Square Garden se convirtió en la arena más ruidosa de Estados Unidos, al menos por una noche, durante el tercer juego de las Finales de la NBA, que regresaron a esta ciudad 27 años después de la última aparición de los Knicks en la serie por el campeonato. Sin embargo, fueron los visitantes quienes se llevaron el triunfo. San Antonio se impuso 115-111, manteniendo una constante que ha marcado esta serie: el equipo visitante ha salido victorioso en cada uno de los encuentros.
La noche comenzó con un ritmo vertiginoso. Los Knicks aprovecharon el impulso de su afición, que desde la salida de Victor Wembanyama al calentamiento se hizo sentir con un alarido casi ensordecedor, logrando imponer condiciones en los primeros minutos mediante ataques a la pintura y rápidas transiciones. Cada enceste fue acompañado por una explosión de ruido en las tribunas, mientras los Spurs intentaban contener el vendaval inicial con paciencia y buena circulación de balón.
Pero San Antonio no tardó en asentarse. Los visitantes ajustaron defensivamente y encontraron respuestas desde la media distancia y el perímetro. Lo que parecía un arranque favorable para Nueva York se transformó rápidamente en un intercambio constante de golpes.
El segundo periodo elevó todavía más la temperatura del encuentro. Ninguno de los dos equipos logró despegarse en el marcador y cada racha encontró respuesta inmediata del rival. Los Knicks apostaron por la intensidad física y el respaldo de su público, mientras los Spurs respondieron con velocidad, movimiento de balón y una notable efectividad ofensiva.
La historia se repitió en el tercer cuarto, aunque con un nivel ofensivo todavía más alto y, para el último periodo, San Antonio explotó las principales debilidades de Nueva York en un partido donde destacaron a la ofensiva por los ganadores Victor Wembanyama con 32 puntos y 8 rebotes, en tanto que por los Knicks Jalen Brunson también terminó con 32 tantos.
Fuente: Tribuna del Yaqui
