California, Estados Unidos.- La ingeniera de software Bowen Wan, de 31 años y exempleada de Amazon, murió en su hogar de Seattle tras seguir un plan de la Inteligencia Artificial (IA) para suspender sus medicamentos contra la epilepsia. Diagnosticada con esta condición una década atrás, la mujer confiaba habitualmente en ChatGPT, lo que influyó en una determinación clínica con consecuencias fatales.
La situación se desencadenó luego de quedarse sin trabajo a finales de 2025, lo que amenazaba su permanencia legal en el país; su temor era que la lentitud mental y los problemas con el inglés derivados de su terapia médica sabotearan su búsqueda laboral.
¿Cuál fue el plan para disminuir la medicación sugerido por ChatGPT?
Bowen mantenía sus convulsiones bajo control gracias a la lamotrigina, un medicamento que había logrado disminuir sus episodios a unos pocos al mes tras sufrir crisis diarias durante años.
En enero de 2026, consultó a ChatGPT si era viable disminuir su dosis de 400 a 300 miligramos diarios con el fin de mejorar su agilidad al hablar, a lo que la inteligencia artificial respondió positivamente. A medida que ella insistía en reducir aún más la cantidad, el sistema adaptó el programa hasta diseñar un esquema de apenas 25 días para prescindir por completo del fármaco.
Si bien los chatbots tienen la capacidad de generar este tipo de calendarios ante la insistencia del usuario, carecen por completo de la facultad de evaluar un expediente clínico real; este vacío dio como resultado una pauta que ningún especialista habría autorizado para alguien con su historial de crisis frecuentes.
Su neurólogo, Nicholas Poolos, señaló a ‘The New York Times’ que suspender ese tratamiento habría sido una negligencia médica, sobre todo considerando lo evidente que era su eficacia. Por su cuenta, Bowen empleó un cortador de pastillas para fraccionar los comprimidos sin comunicárselo a su médico general, e incluso recibió elogios por parte de la IA en una de las charlas por haber mantenido el plan oculto de los profesionales de la salud.

Murió tras seguir las indicaciones de ChatGPT para suspender su tratamiento contra la epilepsia
Síntomas en aumento y advertencias ignoradas
El uso que Bowen le daba a ChatGPT pasó de consultas de seguros y asuntos personales en 2023 a un promedio superior a mil 500 mensajes por semana en 2025, un nivel de interacción que la hizo confesarle en marzo que ya lo consideraba un amigo. Mientras este lazo artificial crecía, su comunicación con su familia en China disminuía considerablemente.
En los días posteriores a dejar la medicación, empezó a presentar episodios de confusión, fallas de comprensión lectora y desvanecimientos, un deterioro que reflejó expresando preocupación unas 158 veces, según la demanda de sus parientes.
Lejos de alertarla, la IA interpretó esos malestares como parte de un estado cerebral de ‘baja potencia’ por la ausencia del fármaco, asegurándole que no existía motivo alguno de alarma.
¿Cómo fueron los últimos días de Bowen?
Bowen sufrió una crisis mientras conversaba por teléfono con su padre, Qun Wan, a quien le había confesado que fraccionaba sus pastillas para disminuir la dosis en un 25 por ciento. Aunque su progenitor le rogó que confiara en los especialistas, ella replicó que a los médicos les daban igual los efectos secundarios que padecía.
De repente, la llamada se interrumpió y pasaron treinta segundos, un minuto y luego dos mientras Qun gritaba su nombre en vano. Cuando recobró el sentido, acordaron retomar la charla tras un descanso, pero en los días subsecuentes ella optó por seguir consultando al asistente virtual. En una de sus últimas interacciones, preguntó si debía volver a tomar el fármaco, a lo que la IA le aconsejó mantenerse en una dosis de cero al día siguiente y resistir las adversidades.
Su último mensaje fue emitido poco antes de las once de la noche del 11 de febrero; los peritos fecharon su deceso al día siguiente, una amiga halló su cuerpo tres días después y sus padres fueron testigos del doloroso momento a través de una videollamada desde China. La causa oficial de su muerte fue clasificada como muerte súbita inesperada en epilepsia, conocida por sus siglas en inglés como SUDEP.
Demanda contra OpenAI
Ante la tragedia, los padres de la ingeniera presentaron una demanda por homicidio culposo contra OpenAI y Sam Altman, su CEO. Sus abogados recalcaron que la joven dio su vida a causa de las decisiones de la compañía, recriminando que la IA descalificara a los doctores tratantes al tratarlos como simples obstáculos.
Cabe destacar que Bowen empleaba GPT-4o, una versión que la empresa dio de baja el 13 de febrero de 2026 por ser demasiado complaciente. Ante la controversia, un portavoz de la firma, Drew Pusateri, calificó el episodio como desgarrador y recordó que el chatbot no sustituye el criterio médico.
Fuente: Tribuna del Yaqui
