Guaymas, Sonora.- Las principales pesquerías de las que depende el sector ribereño atraviesan una de sus peores etapas en Guaymas y Empalme, luego de que las temporadas de calamar, aguamala y jaiba registraran resultados muy por debajo de las expectativas, situación que ha profundizado la crisis económica de cientos de familias que viven de la pesca.
Con tres temporadas consecutivas de bajos rendimientos, los pescadores ahora mantienen la esperanza de que la captura de camarón, prevista para septiembre, permita recuperar parte de las pérdidas acumuladas durante el año.
¿Por qué cayó la producción de la jaiba?
El presidente de la Sociedad Cooperativa Pesquera 12 de Agosto, Gustavo Padilla Rodríguez, explicó que el problema no radica necesariamente en la ausencia de jaiba en las aguas regionales, sino en las nuevas condiciones bajo las que debe realizarse la captura.
Indicó que las autoridades pesqueras establecieron que el crustáceo sea capturado mediante trampas y ya no con chinchorro, método utilizado hasta la temporada anterior.
Según señaló, este cambio redujo considerablemente el volumen de captura por jornada, al grado de que muchos pescadores consideran que la actividad dejó de ser rentable.
El esfuerzo y el gasto en combustible ya no se compensan con la poca producción que se obtiene”, afirmó.
A ello se suma que el precio de compra del producto tampoco alcanzó niveles favorables para quienes salen diariamente al mar.

Vigilancia insuficiente agrava la situación del camarón
Padilla Rodríguez agregó que otro de los problemas que enfrenta el sector es la falta de vigilancia por parte de las autoridades federales, particularmente en la pesquería del camarón.
Explicó que la escasa supervisión facilita la depredación del recurso, lo que afecta directamente a quienes realizan la actividad de manera legal y dependen de ella como principal fuente de ingresos.
Cooperativas advierten falta de apoyos
Por su parte, Sergio Maldonado Ruiz, presidente de la Sociedad Cooperativa Empalme-Guaymas, aseguró que la reducción de apoyos gubernamentales también ha complicado la situación del sector.
Aunque reconoció que esos programas no resolvían por completo los problemas económicos, consideró que representaban un respaldo importante para enfrentar los costos de operación.
Todo va en picada en el sector pesquero; ahora solo nos queda la esperanza de al menos una regular temporada de camarón”, expresó.
El dirigente recordó que en los últimos años las temporadas camaroneras también han estado marcadas por bajas capturas, precios poco favorables y un incremento constante en gastos como combustible, mantenimiento de embarcaciones e insumos.

El camarón representa la última esperanza del año
Con el cierre de las principales pesquerías del verano, el sector ribereño concentra ahora sus expectativas en la próxima temporada de camarón, considerada la actividad más importante para la economía pesquera de Guaymas y Empalme.
Los pescadores confían en que la apertura de septiembre permita mejorar sus ingresos, aunque reconocen que la incertidumbre persiste debido a los malos resultados registrados en ciclos recientes y a las condiciones que enfrenta actualmente la actividad pesquera en la región.
Fuente: Tribuna del Yaqui
