Ciudad Obregón, Sonora.- Convencido de que se pueden crearcultivosmásresistentesyeficientes,Gilberto Rodríguez Pérez, profesor investigador delInstituto Tecnológico de Valle Yaqui, inició hace más de una década el desarrollo de híbridos innovadores que buscantransformarlaagricultura. Su proyecto más destacado es el triticale ‘Búfalo’, un cruce entre trigo y centeno, y actualmente experimenta con su sucesor, ‘Bisonte’, una variante que requiere menos riego.

Licenciado en Fitotecniay maestro enFitomejoramiento Genéticopor laUniversidad Autónoma Agraria Antonio Narro, y doctor enCiencias Agrícolaspor laUniversidad Autónoma de Nuevo León, Gilberto Rodríguez Pérez pertenece alSistema Nacional de Investigadores Nivel I. Además, combina la investigación con la docencia, impartiendo materias de Diseño Experimental y Taller de Investigación, dondeguía proyectosde triticales, maíces nativos, maíces palomeros y girasoles, además depromoverlainnovación agrícola.

Gilberto Rodríguez Pérez, profesor e investigador que impulsa la agricultura sostenible en el Valle del Yaqui
Gilberto Rodríguez Pérez, profesor e investigador que impulsa la agricultura sostenible en el Valle del Yaqui

Impulsa alternativas

En los últimos años, el principaldesafíopara los productores del sur de Sonora ha sido la escasez de agua. Ante este reto, el profesor e investigador, originario de Texcoco, Estado de México,impulsael desarrollo de alternativas que traeránbeneficiosalsector agrícolayganadero. Su primer proyecto es ‘Búfalo’, una variedad detriticaleque destaca por su resistencia a enfermedades, alto contenido proteico y menor demanda hídrica.

En la actualidad, el cultivo se encuentra en una etapa de siembra semicomercial y se ha adaptado de forma favorable a condiciones propias de la región. Entre sus principales ventajas se encuentran sutolerancia a enfermedadesyresistenciaalestrés hídrico, así como adaptarse a suelos con alta salinidad, algo muy común en campos agrícolas del Valle del Yaqui.

Además, eltriticalepresenta un valor nutricional superior al del trigo cristalino, con hasta 30 por ciento más proteína, lo que lo convierte en una opción viable tanto para consumo animal como humano. Gilberto destaca que esta cruza se puede usar como forraje en etapas tempranas, entre 60 y 80 días, o bien para la producción de grano, que luego se podría convertir en alimentos balanceados para animales, o bien en pastas y galletas para consumo humano. Rodríguez Pérez explica que uno de los principales beneficios para los productores es lareducciónen eluso de agua. Mientras cultivos tradicionales como el trigo requieren hasta cuatro o cinco riegos, el triticale puede desarrollarse con dos para forraje y un máximo de tres para grano. Esto representa una ventaja significativa en un contexto de sequía y limitada disponibilidad del recurso.

El desarrollo de ‘Búfalo’ es resultado de más de una década de trabajo. Desde 2009, el investigador realizó cruzas y procesos de selección hasta lograr unaplanta uniforme, sin aristas, lo que mejora supalatabilidadpara elganado.

“Estoy hablando del 2009 cuando hice esta cruza… he pasado muchos años seleccionando hasta lograr una uniformidad”, recuerda.

Hoy, el cultivo muestraespigas más grandes,mayor precocidadymejor calidadpara el ganado. A pesar de sus beneficios, el profesor Gilberto lamenta que su presencia en la región aún es limitada, con apenas unas 70 hectáreas sembradas frente a las casi 280 mil que existen de trigo.

Gilberto Rodríguez Pérez, profesor e investigador que impulsa la agricultura sostenible en el Valle del Yaqui
Gilberto Rodríguez Pérez, profesor e investigador que impulsa la agricultura sostenible en el Valle del Yaqui

Fuente: Tribuna del Yaqui