Ciudad del Vaticano. –La reciente divulgación de documentos desde elArchivo Apostólico del Estado Vaticanoconfirmó que el padreMarcial Maciel,fundador de laCongregación de los Legionarios de Cristo, fue encubierto durante más de 50 años por cinco Papas, permitiéndole actuar con totalimpunidaden losabusoscontramenores, su dependencia a lasdrogasy mantener múltiples relaciones con mujeres y tener hijos no reconocidos.

Desde 1943, tan solo dos años después de fundar la Congregación, comenzaron a surgir denuncias contra él. Este fin de semana, el diario italianoCorriere della Sera,información retomada por el periódico español El País revelaron que el 1 de octubre de 1956, elPapa Pío XIIordenó suspender a Maciel, exigiéndole que se “curase” y evitara cualquier tipo de contacto con sus alumnos. La advertencia era clara: si no cumplía con estas condiciones, sería suspendido adivinis, prohibiéndole ejercer cualquier acto del poder de las órdenes obtenidas por órdenes sagradas.

?? Archivos recientemente abiertos del papa Pío XII han revelado complicidad con Legionarios de Cristo y Marcial Maciel.

Funcionarios tenían pruebas del uso de drogas, la imprudencia financiera y el abuso sexual del reverendo Maciel.pic.twitter.com/IvX6X4xGAV

— Luis Gabriel Velázquez (@soyluisgabriel1)July 22, 2024

Asimismo , los documentos delArchivo Apostólicoconfirman que Maciel fue protegido por una red dentro de laIglesiaque evitó cualquier investigación seria sobre susabusos sexuales.Uno de los protectores mencionados por Corriere della Sera fue el cardenalGiuseppe Pizzardoquien, en 1956, en lugar de imponer sanciones, se limitó a pedir a Maciel que se “curara”, argumentando que era víctima de la hostilidad del entonces Arzobispo de México,José Garibi Rivera.

El Papa Pío XII murió en 1958 sin concluir las investigaciones contra Maciel. Sus sucesores,Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, mantuvieron el mismo patrón. Además, el entonces secretario de Estado del Vaticano durante el pontificado de Juan XXIII, Angelo Dell’Acqua, aconsejó no suspender a Maciel, una orden que fue acatada por años dentro de la Curia católica.

Roma conoció, y tapó, durante medio siglo, los abusos de Marcial Maciel uD83DuDC47uD83CuDFFDhttps://t.co/YzlROBfBe3

— pedro salinas (@chapatucombi)July 21, 2024

Razones del encubrimiento

El encubrimiento de Maciel se debió a varias razones, según el Corriere della Sera:

  • Carisma y reclutamiento: Maciel tenía un notable carisma para reclutar jóvenes que deseaban consagrar su vida a la Iglesia católica en un México con un alto perfil anticlerical.
  • Conspiraciones comunistas: Las acusaciones de abuso fueron desestimadas como conspiraciones comunistas, una estrategia clave para que la Iglesia ignorara las denuncias.
  • Recaudación de fondos: La Congregación de los Legionarios de Cristo era famosa por su alto nivel de recaudación de fondos, lo cual les permitió comprar protección dentro de la Curia.

Denuncias durante el pontificado de Juan Pablo II

Ahora bien, según elNational Catholic Reporteren 2010, durante el pontificado de Juan Pablo II se recibieron numerosas denuncias contra Maciel. Sin embargo, estas no prosperaron debido a los aliados clave que Maciel tenía en la Curia, como Angelo Sodano, secretario de Estado vaticano entre 1990 y 2006; Estanislao Dziwisz, secretario personal de Juan Pablo II; y el cardenal españolEduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para losInstitutos de Vida Consagradade 1992 a 2004.

La confirmación del encubrimiento de Maciel por parte de la alta jerarquía delVaticanodurante más de medio siglo plantea serias cuestiones sobre la responsabilidad y la moralidad dentro de laIglesia católica.La impunidad con la que Maciel actuó, respaldado por algunos de los más altos funcionarios de la Iglesia, exige una revisión profunda y una rendición de cuentas por parte de la institución religiosa.

Esta revelación subraya la necesidad de transparencia y justicia para las víctimas de abuso sexual y destaca la importancia de implementar medidas efectivas para prevenir futuros encubrimientos dentro de la Iglesia católica.

Fuente: Tribuna