Ishøj, Dinamarca.-Una periodista del programa deRadio4en Dinamarca se tomó muy en serio su trabajo y mientras cubría la inauguración de unclub swingerterminó involucrada en los actos de lujuria que se celebraban al interior del establecimiento.

Contra todo pronóstico, el reportaje sí fue difundido pero bajo laadvertenciade que podían escucharse sollozos explícitos. Así, los radioescuchas experimentaron unnovedoso enfoquedel medio de comunicación.

Me parece que está muy bien que nuestros reporteros intenten experimentar el periodismo de forma diferente”, dijo Tina Kragelund, responsable de la edición.

Mecánica del informe:

La encargada de documentar la apertura de local “Swingland” entró como una clienta más. En un inicio se dedicó aentrevistara otros usuarios mientras sostenían relaciones, quienes le contestaban entre quejidos y sonidos extraños.

Finalmente dio un paso más yasumió su papel como asistente. Al respecto defendió que su participación daba “una idea de un mundo del que pocas veces tenemos una visión completa”.

Hice las consideraciones de que el entorno swinger es un entorno muy cerrado, y también sabía antes de venir que no obtendría la información completa. Al menos debería crear una especie de confianza y credibilidad entre ellos y yo”, sostuvo Louise Fischer.

Dinamarcarelajó las medidas preventivaspor la pandemia de coronavirus y con ello se permitió la apertura, después de algunos meses, de centros de goce.

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Fuente: Crónica