Guaymas, Sonora.-Lo que inició como unainquietud, terminó siendo una vocación para Marco Antonio, a quien le han tocado un sinfín de experiencias a lo largo de los años dentro de lo que él describe como susegundo hogar, quien a pesar de contar con una profesión, sersocorristaes el sueño que siempre tuvo desde niño.
El guaymenseMarco Antonio AyónEscudero se enlistó a la benemérita institución el 3 de septiembre de 1975, donde hasta la fecha se mantiene activo comosocorrista voluntario.
Cinco años después de que se fundó laCruz Roja DelegaciónGuaymas, entré como aspirante a socorrista, pues desde que estaba más o menos en secundaria me llamaba la atención ver las ambulancias como todos los niños”, afirmó.
Fue en ese tiempo que nace suinquietudy lo que marcó su decisión fue laexplosiónde la casa de la familia Maytorena, hecho que relata leimpactóy de ahí le empezó el ‘gusanito’.
Después un amigo me invitó y me vine a inscribir a ladelegación, en ese tiempo en la comandancia, y a partir de ahí me gustó, por lo que tuve que iniciar con mi capacitación que se daba en esa época, donde todo era muy diferente a lo que es hoy”.
De esto, que luego de varios años, aMarco Antoniole dieron la oportunidad de formar parte del cuadro de oficiales, donde también llegó a sercomandante, o bien jefe de socorristas hasta en dos ocasiones.
Siempre lo he dicho, lo que a mí me gusta es elservicio de urgencias, y si me preguntan por qué me gusta, la respuesta es no sé, pero es algo que debo dar, pues la vida a mí me da dado mucho y tengo que dar algo, ahora lo veo así, pero desde niño era así, mipadreera un trabajador que nos daba para comer, somos de la calle 20 y nos educaron así”.
Elguaymenseestudió hasta la prepa en elPuerto, posteriormente se fue a Hermosillo a cursar la carrera de administración de empresas en laUnison.
Irme de Guaymas no fue impedimento, pues cada fin de semana venía y en vacaciones aquí vivía”, recordó entre risas.
En tanto, se le dio la oportunidad de trabajar dentro de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde poco a poco logró escalar en diversos puestos hasta convertirse engerentea nivelnacionalde la institución, por lo que tuvo que cambiar su residencia a la Ciudad de México.
Por mi trabajo dentro de laCFEanduve por diversas ciudades del Estado, donde siempre aproveché mis descansos para realizar guardias en aquellas instituciones, incluso también fuicomandanteen una ocasión en Nacozari, para finalmente después de mi jubilación terminé por retornar a la delegación de Guaymas, pese a que mi familia y casa la tengo en México”.
Asimismo, el socorrista en 46 años de servicio en el voluntariado deCruz Roja,con nostalgia recuerda múltiples experiencias que han marcado su vida, pues le ha tocado acudir a un sinnúmero de emergencias, como la pérdida de dos de sus compañeros mientras realizaban sus labores.