Ciudad de México.- Iniciando el mes de diciembre las luces deNavidadalumbran las casas y calles de ciudades o pueblos. Hay quienes aman esta época, hay quienes no tanto o quien simplemente la odian.

De lo que sí no hay duda es que es un periodo del año muy diferente al resto, puede gustar o no, todo depende de la personalidad de cada individuo, según explican psicólogos expertos.

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Este año la navidad ha llegado de distinta manera, en medio de una pandemia que ha venido a descontrolar la forma de vida de todas las personas en el mundo; por lo que no parecería extraño que la forma de recibirla se aún más compleja en este 2020.

Ese año la Navidad viene acompañada de las palabras estrés y ansiedad más que nunca. Estamos inmersos en una situación de pandemia mundial. Seguimos con confinamientos que cierran perimetralmente barrios, ciudades, comunidades y países, lo que conlleva un esfuerzo sobre humano de adaptabilidad de cada persona que formamos esta sociedad”, así lo explicó la psicóloga clínica Pilar Guerra.

La experta comentó que esta Navidad 2020 podría convertirse en un tiempo muerto, tal como en los partidos de baloncesto, donde la mente humana se distraiga de la realidad que estamos viviendo o, por el contrario, se transforme en una presión inabordable para algunos. Además compartió las claves para intentar afrontar de manera positiva, estas fechas, y evitar el estrés.

  • Aceptar que nuestro día a día ha cambiado

En opinión de la psicóloga, la alteración y modificaciones en los horarios, así como las normas y nuevas leyes no nos dejan tener unos hábitos consolidados como teníamos antes. Lo cotidiano ya no existe.

Hemos de trabajar las expectativas, y este año, más que nunca, tenemos que estar en un continuo contacto con la realidad. La idea es que seamos nosotros los que gestionemos la Navidad, y no que la Navidad nos gestiones a nosotros.

Saber decir “No” a todo aquello que nos produzca presión. La Navidad no debe de tener tanto poder como para que nos haga salirnos de nuestras posibilidades reales que nos están exigiendo las medidas de salud. Este año no tenemos el poder de la elección, y eso ha de llevarnos a no tener ninguna duda sobre lo que es prioritario.

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  • Una Navidad de reuniones menos numerosas

Lo cierto es que, tal y como explica la experta, estamos condicionados a que este período de fiestas esté asociado a reuniones familiares o de amigos, generalmente numerosas. Viajar fuera de las ciudades donde se trabaja e ir a los lugares de origen, antes, era un hábito navideño. Obviamente, este año no lo podemos hacer con tanta libertad, aunque es difícil aceptarlo.

Hay una ansiedad anticipatoria que resuena ya estos días ante la pregunta de “¿qué vas a hacer por Navidad?”. Casi nadie tenemos una respuesta, lo que genera desasosiego, incertidumbre, y en muchísimos casos, nostalgia de épocas anteriores”, nos cuenta, y nos da las herramientas para solucionarlo:

Para evitar el estrés y la ansiedad, tenemos que poner el foco en lo que “sí podemos hacer”, y no en lo que es imposible llevar a cabo. Hemos de poner nuestra energía en aceptar con quién y con cuantas personas podemos estar en las noches especiales, y trabajar ese pensamiento que nos acribilla cuando pensamos en las personas con las que no podemos estar.

  • Ser y parecer felices, ¿es obligatorio?

La Navidad tiene una especie de exigencia subliminal de no solo ser felices, sino también parecerlo.

El exceso de alcohol y la presión por tener que reunirse por obligación con personas con las que no tenemos una buena relación durante el año desembocan en conflictos difíciles de manejar”, nos dice y añade que este año todo se puede ver incrementado por el estado de ánimo de cierta depresión y tristeza que sufre la sociedad en estos momentos.

Por supuesto que el estrés navideño ha existido antes de la pandemia; estudios demuestran que ya lo padecían 6 de cada 10 personas, con síntomas visibles de nerviosismo, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad… e incluso tristeza. Psicológicamente, este año, esta tristeza puede llegar a duplicarse; la suma de la tristeza que acarreamos por lacovid-19, más la que lleva intrínseca la época del mazapán. Para hacer frente a esto, la psicóloga nos propone:

Reestructurar la idea de disfrutar: el disfrute no es sinónimo solo de alegría, sino que consiste en una aceptación total de todas aquellas emociones que sentimos, que van desde la felicidad, pasando por la rabia, la pena, la frustración y la nostalgia o tristeza. Este año debemos de anticiparnos a saber que todas estas emociones van a estar dentro del saco de los regalos de Santa Claus.

Gestionar el estrés navideño este año va en la línea entonces de afrontar estos días con la expectativa realista de que vamos a tener que hacer un gran esfuerzo para sostenernos a nosotros mismos, que las emociones no son buenas ni malas, y que se puede estar triste en Navidad. El verdadero drama está en no saber aceptarnos y en juzgar la emoción de tristeza como algo negativo. Si nos permitimos estar frustrados, seguramente entonces puede que empecemos a estarlo menos.

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  • La parte social de la Navidad

La Navidad requiere esfuerzo social, habilidades sociales y ganas de estar con los demás, aparte de atender a un exceso de comunicación. Las relaciones sociales se elevan a la enésima potencia. Se multiplican por mil el número de mensajes de teléfono, de WhatsApp, de correos electrónicos y de intercambio de vídeos, fotos y enlaces, lo que lleva consigo otro sobre esfuerzo más de todos los sobre esfuerzos que llevamos acarreando desde este pasado mes de marzo con el estado de alarma. Otros años, la sociedad se ha estado preparando para esta fiesta extrema. Este año, toda nuestra energía se ha visto destinada a adaptarnos a esta situación extraordinaria de lidiar con este virus”, nos explica Pilar Guerra.

Por ello, recomienda poner toda la atención en lo que necesita uno del otro.

  • Expectativas realistas

La clave, según la psicóloga clínica es conocer nuestras verdaderas necesidades, nuestros deseos, y hacer un análisis de nuestras expectativas para que en ningún caso dejen de ser realistas.

Si mantenemos esto a rajatabla, será mucho más fácil que sepamos gestionar todas aquellas situaciones que nos superen, y encontraremos que nuestros pensamientos, emociones y conductas estén alineados y que no se descompensen”, nos explica.

Y da un útil consejo:

Este año tenemos la obligación de priorizar nuestra salud mental, emocional y física, antes que cantar villancicos. La Navidad este año viene con un plan B por parte de los Reyes Magos. El regalo de la responsabilidad de cada ser humano. De esta manera aseguraremos seguir celebrando estas fiestas. Aunque no debemos de olvidar que todos los días es Navidad”.

Fuente Hola México