Ciudad Obregón, Sonora.- En tiempos difíciles y oscuros por lapandemiadelCOVID-19los cajemenses muestran ese lado solidario que los caracteriza. Por ello, Lizette Rosas, estudiante deBiomédicaen la Universidad La Salle Noroeste ha diseñado y fabricado caretas de protección para entregar a población vulnerable y que está en la primera línea de batalla.

Hasta el momento se han entregado mil 800 caretas a diferentes hospitales comoIMSS,UMAE,Isssteson,Hospital General,Hospital San José,Cruz Roja, clínicas y centros de salud. En una plática exclusiva conTRIBUNA, Rosas contó que ha sido un proceso de muchas emociones, “nadie estamos preparados para esto”.

Hay una necesidad genuina y me dije ‘estoy aquí sin hacer nada ¿qué puedo hacer para ayudar?’ para poner mi granito de arena, investigué con personas encargadas del área de salud, lo que me dijeron ellos que lo que más le faltaba era equipo para protegerse, no porque no les entregaran sino porque no están llegando tan rápido debido a la demanda”.

Señaló que fue con ayuda de su hermano Rafael que empezó. “Él está estudiando en Monterrey y la verdad que sin él no hubiera podido hacer nada fue mi mano derecha. También revisé cómo podía hacerle con mis maestros, lo primero que vi fue el diseño y después dónde comprar los insumos porque ahorita por la contingencia, pues es difícil encontrarlos”. Explicó que después de crear la primer careta revisó con doctores si el proyecto servía o no, “ellos me dijeron que sí eran muy buenas y empezamos a fabricar más”.

View this post on Instagram

Entrega de 150 caretas a UMAE para ser distribuidas entre el personal.

A post shared byApoyemos con Caretas(@apoyemosconcaretas) onApr 14, 2020 at 7:21pm PDT

Sin embargo, llegó un punto donde la demanda subió y los materiales para la creación comenzaron a ser escasos, por ello yo dije ya puse mi granito de arena y solo haré estos”.

  • Sociedad responde bien

Lizette se organizó para comenzar a pedir donativos a la sociedad. “La respuesta fue muy buena, mucha gente muy linda que apoyó, hasta el contacto de la dueña de Casa Kimoto para comprar más materiales”. Muchas de las personas que fueron conociendo su proyecto se sumaron con donativos para la compra del material, que requería una inversión aproximada a los $25 pesos por unidad. Más adelante también tuvieron la oportunidad de sumarse al proceso de producción, formando una red de trabajo comunitario.

Se armaron kits con lo necesario para que las personas continuaran apoyando con mano de obra desde sus casas. Un efecto secundario positivo es que la actividad de ensamble frecuentemente se convertía en un punto de reunión familiar. “Como yo dejé de recibir donativos, ya después se me unióEnrique Miranda BoursyAna Elsa Gaxiolay ellos me están ayudando a recibir donativos y organizar la entrega de kits para las otras personas que me están ayudando a fabricarlos”.