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Incendian tren en protesta por el mal servicio en Argentina
Por José Vales
EL UNIVERSAL
BUENOS AIRES.- La cancelación de un servicio, algo que ocurre casi a diario, hizo tronar el escarmiento, como otras tantas veces. Pero esta vez, con siete vagones del tren, perteneciente al ex ferrocarril Sarmiento, que fueron destruidos por el fuego y con más de una decena detenidos, fruto de la violencia desatada por los usuarios hartos del mal servicio del transporte público.
Oficinas apedreadas, máquinas expendedoras de billetes destruidas en las vías y escuadrones de infantes policiales que no pudieron poner orden en las estaciones Castelar y Merlo, del servicio concesionado a la empresa Trenes de Buenos Aires.
“Todos los días, todos los días, llego tarde a mi trabajo, viajamos como vacas al matadero y el boleto se paga igual y la empresa recibe un millonario subsidio del Estado y los trenes son una vergüenza. No estoy a favor de la violencia pero entiendo a la gente que reaccionó de esta manera”, explico Nieves Gualtari, empleada administrativa quien todos los días viaja desde Merlo (Gran Buenos Aires) al barrio porteño de Caballito.
Nieves contempla los siete vagones destruidos por el fuego pero guarda la atención a lo que pueda hacer la policía. Un compañero de viaje, Jorge Astolfi, profesor universitario, no oculta su bronca y sólo atina a decir “así estamos los usuarios, así están los trenes pero en unos años vamos a tener el tren bala”.
Los incidentes se desataron alrededor de las 7:00 horas cuando un convoy, que viajaba desde Moreno a la estación terminal de Once, en Buenos Aires, sufrió una falla técnica metros antes de la estación Castelar. Los comentarios airados de los usuarios dieron lugar a insultos, y los insultos a los golpes contra puertas y ventanas. Luego el desalojo del tren, los pasajeros caminaron por las vías en Castelar mientras que en Merlo, una secuencia similar derivó en un incendio de vagones que terminaron consumidos por el fuego.
Todo parecía la “remake” de un episodio similar (aunque más violento) acaecido en noviembre de 2005, cuando en la estación Haedo, del mismo ferrocarril, los pasajeros destruyeron varios vagones y las oficinas de billetes. Esta vez, el Gobierno, a través del ministro del Interior, Florencio Randazzo, acusó a grupos de extrema izquierda “de la agrupación Quebracho y el Partido Obrero de haber actuado en la destrucción de los vagones”.
El comisario Daniel Salcedo, jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires, aseguró que “se ve en fotos y filmaciones que las personas que atacaban los trenes estaban encapuchados y con mochilas”, descartando por completo la espontaneidad de la protesta.
Mientras los pasajeros debieron soportar los gases lacrimógenos y las balas de goma con las que la policía intentó despejar las vías -que impidieron por casi dos horas el servicio- y recobrar el orden, el vocero de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA que controla el servicio desde 1991), Gustavo Gago, admitió que “el servicio está saturado y no podemos cumplir bien el servicio a determinadas horas del día”.
El hartazgo de los usuarios volvió a repetir las imágenes cada vez más frecuentes y a cualquier hora del día. Cuando la bronca por las falencias del servicio reemplaza a los trenes en las vías del oeste bonaerense.
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