Por José Escobar Zavala

En el curso histórico de nuestra ciudad se han registrado varias inundaciones en años extremadamente lluviosos, cuando las aguas broncas bajaban de la zona serrana en cascada arrollando todo a su paso, habida cuenta de que en las primeras décadas Sonora no contaba con presas, lo cual generaba situaciones de desastre.
De igual manera el peligro aumentaba en las zonas ribereñas del Río Yaqui por los frecuentes desbordamientos. Los pobladores aledaños vivían con el Jesús en la boca, pero de todas maneras se resistían a obedecer los llamados de las autoridades para la evacuación. La creciente más grande aconteció en 1914, año en que numerosas familias ribereñas se avecinaron en lo que es hoy la Comisaría de Providencia.
En la antigua Cajeme, en esa ocasión, las familias habitantes del sector pionero de Plano Oriente perdieron todas sus pertenencias, ya que el lugar quedó convertido en un océano. Menos mal que se trataba de un reducido número de personas a quienes el personal de la estación del ferrocarril les brindó refugio.
Año tras año, cada temporada de lluvias Plano Oriente quedaba convertido en un chiquero (agua y lodo por todas partes), pero en 1934 se registró una inundación semejante a la que hemos mencionado líneas atrás, aunque afortunadamente no hubo que lamentar bajas humanas, sólo los inevitables daños materiales. Sin embargo, la inundación más destructiva ocurrió el tres de octubre de 1946, con el arribo, después de varios días de intermitente lluvia, de las aguas embravecidas que bajaron de los cerros cercanos, echando abajo una enorme cantidad de viviendas.
Esta vez las aguas broncas traspasaron las vías del ferrocarril para causar estragos en el sector suroeste, convirtiendo en canales las calles Doscientos (hoy bulevard Rodolfo Elías Calles), Saperoa (hoy 6 de Abril), y Cuchos (hoy Jesús García) entre otras céntricas arterias. El alcalde de la época, Vicente Padilla Hernández encabezó un programa de ayuda para los damnificados, apoyado por el ingeniero Octavio Ortega Leite, gerente de Irrigadora del Yaqui, y los señores Alfonso Robinson Bours, Arturo Castelo, José María Parada, entre otros miembros de la iniciativa privada.
En años más recientes, del sector poniente se presentaron inundaciones en varias colonias de la periferia. Por ejemplo, las colonias Cincuentenario, Morelos y Areneras, mismas que no se han vuelto a presentar desde que tuvo lugar una costosa pero magnífica obra de contención, en 1993, durante la administración del alcalde Faustino Félix Escalante.

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