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Presenta Molina un pecado empresarial
Por Karla Fontes
TRIBUNA
La conjugación de la ira, avaricia y pereza pueden resultar mortal cuando se hacen presentes dentro de las empresas, ya que esos pecados capitales influyen de manera negativa en trabajadores, directivos e incluso en los propios dueños.
Durante su participación en el foro empresarial “Los 7 pecados Capitales de la Empresa II”, Alejandro Molina describió la ira como la carga energética que se manifiesta cuando la persona siente que tiene la autoridad para mandar o de hacer o bien cuando siente que uno de sus derechos ha sido lesionado.
Reconoció que en la empresa la ira se hace presente en la amenaza extrema, las conductas erráticas, el chantaje, la intimidación física, la revancha, la fragmentación de la información y el aislamiento de los trabajadores.
El experto en Cambio Organizacional dijo que cuando la ira se hace presentes en las organizaciones hay acciones sencillas que pueden acabar con los conflictos tales como asumir la responsabilidad, verbalizar la carga o canalizar la energía.
Por su parte Víctor Manuel del Rosal, presidente de W8 Educatión Inc., empresa de capacitación y servicios educativos en desarrollo humano y empresarial, al hablar de la avaricia dijo que en una organización el dinero no debe ser el factor determinante, pues ese pensamiento lo puede llevar al empresario al fracaso.
“Los emprendedores más exitosos no trabajan por dinero, trabajan porque es su pasión, no por avaricia; pues la avaricia no es lo que mueve al verdadero empresario a crear es también la pasión” recalcó.
Para cerrar el foro empresarial estuvo Rafael Pérez, quien con más de 12 años impartiendo conferencias, cursos, seminarios de reingeniería mental, capacitación y motivación, abordó el pecado capital de la pereza, el cual a su parecer es el principal problema de las empresas.
“En una empresa es muy evidente quien es el perezoso, pues es aquel que no tiene ganas de trabajar, el que siempre se justifica o bien el que se la lleva prejuzgando todo. El problema con este tipo de trabajadores está en que su pereza se contagia entre los compañeros” aseveró.
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